Ríos atmosféricos: Beneficiosos, pero también peligrosos

Martes, 4 de febrero del 2020 / Fuente: Sitio Cubadebate contra el terrorismo mediático

Laboratorio de Propulsión a Chorro / Instituto de Tecnología de California-NASA

En el Glosario de la Sociedad Meteorológica Americana, el río atmosférico se define como “un corredor largo, estrecho y transitorio de fuerte transporte horizontal de vapor de agua que habitualmente se asocia con una corriente en chorro de bajo nivel por delante del frente frío de un ciclón extratropical”. Dicho de otro modo, es una extensa banda de humedad concentrada. El término fue acuñado a inicios de la década de 1990 por Yong Zhu y Reginald E. Newell, investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Los ríos atmosféricos suelen tener varios miles de kilómetros de longitud y algunos cientos de kilómetros de ancho. El flujo de agua de uno solo puede ser mucho mayor que el de cualquiera de los grandes ríos terrestres, incluido el Amazonas. De acuerdo con la NOAA, un río fuerte transporta una cantidad de vapor de agua aproximadamente equivalente a 7,5-15 veces el flujo promedio observado en la desembocadura del Mississippi.

Su rol en el ciclo hidrológico es vital, pues representan más del noventa por ciento del transporte meridional de vapor de agua, aunque solamente cubren menos del diez por ciento de la circunferencia de la Tierra. Al mismo tiempo, son la causa principal de los episodios de precipitación extrema que producen inundaciones severas en varias regiones, como la costa occidental de Norteamérica, la península ibérica, el oeste de África septentrional, Nueva Zelanda e Irán. Un ejemplo bien conocido es el “Pineapple Express”, un río enérgico que lleva la humedad tropical a la costa oeste de los Estados Unidos y Canadá.

Si bien los ríos atmosféricos promueven lluvias torrenciales que ocasionan riadas, también ayudan a incrementar la capa de nieve. Los que alimentaron las fuertes tormentas invernales que azotaron desde el oeste de Washington hasta el sur de California del 10 al 22 de diciembre de 2010 produjeron entre 279 y 635 milímetros de lluvia en ciertas áreas y contribuyeron a la acumulación de nieve en las Sierras.

Tomada por el satélite Suomi NPP el 20 de febrero de 2017 muestra un río atmosférico extendido desde Hawái hasta California

Esta imagen, tomada por el satélite Suomi NPP el 20 de febrero de 2017 muestra un río atmosférico extendido desde Hawái hasta California.

En un artículo publicado en la revista Geophysical Research Letters se indica, en función de las proyecciones de modelos climáticos, que “la frecuencia actual de los ríos atmosféricos que tocan tierra en la costa oeste de Canadá aumentará casi cuatro veces a fines del siglo XXI, con un incremento proporcional en los eventos de lluvia extrema”.

Expertos estadounidenses dieron a conocer en febrero del 2019 una escala de cinco niveles para caracterizar la fuerza y los impactos de estos ríos: desde “débiles” hasta “excepcionales”, o desde “beneficiosos” hasta “peligrosos”. La escala considera tanto la cantidad de vapor de agua transportado como la duración del evento.

Río atmosférico sobre el océano Atlántico norte en marzo de 2013

Río atmosférico sobre el océano Atlántico norte en marzo de 2013



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