Aplicar el método científico en la solución de los problemas

Jueves, 8 de agosto del 2019 / Fuente: Granma / Autor: Germán Veloz Placencia

El trabajo de la Academia de Ciencias es intenso con diferentes instituciones científicas, universidades, ministerios

Conocer sobre la apasionante labor de la Academia de Ciencias de Cuba, entidad adscrita al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, fue el objetivo del encuentro con su presidente, el doctor en Ciencias Luis Velázquez, quien es el investigador principal de dos proyectos de colaboración internacional sobre Ataxias Hereditarias y, entre otros empeños investigativos, es el director fundador de la Red Panamericana de Ataxias, puesta en marcha el pasado mes de abril en la capital cubana con la participación de expertos de Estados Unidos, América Latina y Europa.

–¿Cuál es la prioridad de la Academia de Ciencias de Cuba?

–Estamos en una etapa que se rige por la respuesta al llamado de la Revolución a aplicar el método científico en la solución de los problemas de la sociedad.

«Hoy el desarrollo de la ciencia tiene varias vertientes, pero la fundamental es el vínculo con la economía, de manera que el conocimiento científico contribuya a que Cuba produzca más, eleve las exportaciones y disminuya las importaciones.

«Tenemos grupos de trabajo multidisciplinarios como el del envejecimiento demográfico, seguridad alimentaria, enfermedades raras, patentes y publicaciones, premios, enseñanza de las ciencias, entre otros.

«Hay que dar respuestas a los embates del cambio climático. Este afecta las producciones agrícolas y la ciencia debe responder de forma concreta, con la agricultura de precisión e inteligente. Esos y otros problemas hacen que Cuba tenga que vivir de sus producciones científicas, de su principal recurso, que es el capital humano como tal.

«Otra vertiente importante, imposible de dejar de mencionar, es la producción científica. Debemos lograr que las publicaciones de científicos cubanos sean citadas y empleadas a nivel internacional, que hagan contribuciones al conocimiento universal.

«Tenemos que incrementar el número de patentes, aumentar la colaboración científica con otras naciones, porque es una fuente inagotable de desarrollo que acelera el conocimiento de diferentes áreas y es esto lo que puede propiciar el avance del país».

–Se ha convocado a la Academia de Ciencias de Cuba a asumir las tareas que ha descrito, ¿cuentan con el apoyo para asumirlo?

–Sí. Prevalece el concepto básico expresado por Fidel, de que el futuro de Cuba tenía que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia y de pensamiento. La constancia de que es así está igualmente en el énfasis con que el Presidente Miguel Díaz-Canel nos convoca a tener un papel más activo y a incrementar la participación en todas las tareas de la sociedad. Al mismo tiempo, exige que se nos consulte más. Ahí 
tenemos argumentos sólidos para nuestra estrategia de trabajo.

«No fue casual que en las discusiones de la Constitución recién aprobada tuviera amplia participación la Academia. Esta tiene la función asesora y consultiva para el Estado cubano y era importante definir cómo debía quedar reflejada la ciencia en la nueva Carta Magna.

«Hoy en la Ley de leyes de la nación la ciencia, en todas sus aristas, aparece reflejada en varios títulos. Por ejemplo, el Título II expresa la conexión de la ciencia, tecnología y la innovación con el desarrollo económico y social del país.

«El Título III evidencia la prioridad que otorga el Estado a la Educación, a la Cultura y a la Investigación Científica, dirigidas a la solución de los problemas de la sociedad y el beneficio del pueblo».

–Recientemente fue creada la filial de la Academia en Holguín. ¿Qué objetivo persigue contar con esas estructuras que también existen en Villa Clara, Cienfuegos y Santiago de Cuba?   

–Las integran académicos que son científicos de relevantes méritos, con contribuciones a la ciencia cubana y universal, mediante la producción científica, la generación de patentes, la formación de capital humano, etc. Y mediante trabajos que tienen impacto en la economía y en diferentes ramas.

«Estas filiales también están integradas por jóvenes asociados a la Academia. Así como los nominados, que es por donde pasan todos los académicos inicialmente, van a estar formadas también por investigadores, profesores y científicos de relevantes méritos, aunque no posean la condición de académicos.

«Tienen que contribuir a la promoción de la ciencia, lo cual va desde los temas fundamentales de la región y la provincia hasta los nacionales. Igualmente, deben establecer nexos de colaboración y cooperación entre las entidades de ciencia e innovación tecnológica, las universidades y otras instituciones vinculadas con la ciencia.

«En su papel está contribuir a la formación temprana de doctores en ciencias. Estos se forman hoy en Cuba, por lo general, a la edad de 40 años. Pero la idea es que el proceso se produzca en una etapa más temprana.

«Actualmente es intenso el trabajo de la Academia con diferentes instituciones científicas, universidades, ministerios, fundamentalmente con el de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Educación Superior, Educación y Salud Pública; y el Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica de Cuba, entre otros.   

«Si queremos desarrollar la ciencia en el país, tenemos que integrarnos en sentido general. Por eso la Academia también atiende a las sociedades científicas que forman parte de los órganos de relación del Citma, que agrupa a casi 
10 000 personas».

–Ha afirmado que la Academia de Ciencias de Cuba ha salido de sus recintos propios a difundir más el conocimiento. ¿Puede ofrecer detalles de esa labor?

–Contribuimos a difundir el método científico en la población en sentido general. Por ejemplo, los terceros jueves de cada mes, desarrollamos el procedimiento conocido como puertas abiertas. El mismo tiene tres dimensiones: la primera está dirigida a la población normal y a los estudiantes; la segunda aborda temas específicos, solicitados por determinados ministerios; y la tercera, asuntos  científicos de importancia para el país.

«La primera, que tiene en cuenta la comunidad, consiste en ofrecer contenidos que van desde los fenómenos ambientales, las nanociencias, la enseñanza de las Matemáticas, la Química y la Física, entre otros. Así se pretende desarrollar un pensamiento científico, una cultura sobre la ciencia en general.

«Esa actividad ha salido de la capital y se ha desarrollado en Santiago de Cuba, Holguín, Granma, Camagüey, Villa Clara y Cienfuegos. Esto se puso en práctica en mayo del pasado año con esta nueva intensidad, porque es bueno aclarar que antes se hizo.

«La Academia ha participado en el nuevo proceso que se desarrolla en el Ministerio de Educación en relación con la revisión de los nuevos libros de texto, como parte del tercer perfeccionamiento de la enseñanza. Han sido encuentros muy productivos, debido a los contactos entre los autores y los académicos para el perfeccionamiento con la impronta de la ciencia».



Últimas noticias