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Cómo envejecemos. 25 años después
Disfrutar de la mejor autonomía e independencia posible en las edades avanzadas de la vida es una búsqueda constante en las sociedades que viven hoy un proceso de envejecimiento demográfico sin precedentes; exploración motivada por los consecuentes impactos de este proceso sobre la salud, la familia, la actividad económica y los presupuestos de seguridad y asistencia social.

«Si algo demanda este fenómeno, es justamente que se investigue de manera continua al respecto, como una vía para lograr una trayectoria hacia un envejecimiento activo y saludable en todas las esferas de la vida», afirmó a Granma el doctor Humberto Arencibia, presidente de la Sociedad Cubana de Geriatría y Gerontología y director del Centro de Investigaciones sobre Longevidad, Envejecimiento y Salud (Cited).

«Las razones son muchas, desde las demográficas y sociales hasta las éticas», agrega la doctora Lilian Rodríguez, subdirectora de asistencia médica de esta institución. A su juicio, el envejecimiento constituye una realidad palpable en el mundo moderno, y representa un triunfo de la humanidad, al ser resultado del desarrollo médico y socioeconómico alcanzado.

De acuerdo con la especialista, existen muchos vacíos de conocimiento respecto a este fenómeno, debido a que es un tema relativamente nuevo en el decursar histórico, lo cual obliga a estudiar los factores involucrados en ese proceso, pero ya desde una perspectiva individual. «Saber los mecanismos biológicos de por qué y cómo envejecemos, los aspectos epidemiológicos y biomédicos relacionados con las personas mayores, y también los aspectos sicológicos y funcionales, es esencial», advierte.

La investigación de este fenómeno demanda entonces una visión transdisciplinar, que vincule las ciencias básicas y aplicadas con la colaboración de profesionales e investigadores de diversas disciplinas. «Igual de importante resulta investigar con las propias personas mayores: saber qué es lo que quieren, tener en cuenta su punto de vista sobre sus principales problemas, necesidades y expectativas. En ese sentido, la mayoría de estas personas coinciden en dos necesidades vitales para ellos: ser autónomos y ser escuchados», precisó la entrevistada, también jefa del Programa Nacional de Investigación sobre Longevidad, Envejecimiento y Salud.

Si bien es estratégico conocer sobre el envejecimiento patológico (asociado a enfermedades y problemas de salud), Rodríguez considera medular el diseño de intervenciones que busquen lograr que las personas mayores, las cuales constituyen una población heterogénea, vivan más pero de un modo activo y saludable.

Por ese camino transita hace 25 años el Cited, institución fundada por Fidel el siete de mayo de 1992, que con el tiempo y sus resultados en este campo de la salud, devino centro nacional de referencia especializado para la atención de este grupo etario en el país.

Bajo la dirección del primer médico cubano certificado en Geriatría, el doctor Osvaldo Prieto Ramos —eminente especialista en Gerontología, ya fallecido, y quien llevó a planos internacionales la atención a las personas mayores en Cuba— el que en sus inicios fue llamado Centro Iberoamericano para la Tercera Edad comenzó a dar sus primeros pasos en el empeño de monitorear el proceso de envejecimiento y expansión de la vida en la población cubana, sus proyecciones y necesidades. Esta información mejoraría la toma de decisiones en la salud pública en relación con este sector poblacional.

«Y también en otros sectores de la sociedad, apuntó el doctor Arencibia, pues muchos de los estudios que desarrolla el Cited trascienden la visión asistencial que predomina muchas veces sobre este proceso demográfico».

Encargado de rectorar el desarrollo de la especialidad de Geriatría y Gerontología, así como la formación y preparación de los recursos humanos dedicados a la atención de las personas mayores, con el propósito de estandarizar el manejo de las mismas en los servicios  especializados, y en el resto de los escenarios, el Cited está inmerso hoy en diferentes proyectos de investigación.

No solo están encaminados a los estudios biomédicos en forma particular, sino que incluyen aspectos sociales como por ejemplo el maltrato, de índole sicológico, los modelos de atención y cuidados para adultos mayores, familiares y cuidadores, la depresión, y los estilos de afrontamientos», ejemplificó la doctora Ludmila Brenes Hernández, Máster en Salud Pública y Envejecimiento, y jefa de Docencia e Investigación del Cited.

Categorizado desde el año 2006 como institución de tercer nivel de subordinación nacional, su misión fundamental en más dos décadas ha sido la de promover el desarrollo de la investigación científica y la innovación tecnológica, con vistas a introducir estrategias de promoción y prevención para un envejecimiento activo así como nuevos métodos y técnicas de intervención para brindar una atención de alta especialización al paciente mayor.

«Desarrollar estudios multicéntricos nacionales sobre los factores que pueden contribuir o limitar la esperanza de vida de la población cubana, y la atención a personas mayores, ha sido un eje central», explicó Brenes Hernández.

«Aun cuando podemos nutrirnos de las principales tendencias que existen en el estudio y atención de este sector poblacional en la región y en el mundo, es una prioridad identificar cómo envejecen nuestras personas mayores y cuáles son las medidas normales para estos, que no necesariamente tienen que ser iguales o similares a las de otros países», destacó la especialista.

Por ello en la búsqueda de estándares cubanos para conocer los valores normales dentro de esta población en el país, la doctora Brenes considera estratégico el proyecto multicéntrico de desempeño físico que dirige el Cited desde el 2015.

Al respecto, la doctora Rodríguez explicó que «ya desde la década del 50 la Organización Mundial de la Salud definió que en los adultos mayores la salud se mide en términos de función. Inicialmente se utilizaron y utilizan una serie de instrumentos que miden la independencia y la necesidad de ayuda para la realización de las actividades de la vida diaria, pero también se necesitan medidas más objetivas de cómo evaluar la función. Por ese motivo existen pruebas para la evaluación del desempeño físico en las personas  mayores, destacando la velocidad de la marcha y la fuerza de agarre o de presión».

«Las pruebas de desempeño para el geriatra son como el estetoscopio y el esfigmomanómetro para otros médicos, porque ahí es donde se mide el estado funcional de las personas y se hacen intervenciones para mejorarlo», ilustró el doctor Arencibia.

Otros proyectos que tributan al Programa Nacional de Envejecimiento —aprobado recientemente por el Ministerio de Salud Pública, y que coloca al centro frente a múltiples desafíos— son liderados desde esta institución. Es el caso del estudio, también multicéntrico, de seguimiento de eventos adversos de la hospitalización, y cuyo propósito es encontrar factores predictivos de estos eventos y diseñar intervenciones eficaces al respecto, agregó la doctora Brenes Hernández.

En ese sentido, mencionó también la construcción y validación de un índice predictor de discapacidad, así como el primer Estudio Longitudinal sobre Envejecimiento que desarrolla la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), donde participa el Cited y que debe comenzar a finales de este año.

La especialista subrayó la trascendencia de proyectos como El estudio de Centenarios en Cuba. Los secretos de la longevidad, publicado en el 2012, el cual constituye la investigación más completa realizada en el país sobre este segmento poblacional y sus principales características. A partir de la validación de la edad de 1 488 centenarios, el estudio mostró la heterogeneidad de esta población en sus estilos de vida, y evidenció el buen afrontamiento de los eventos adversos por parte de las personas que alcanzan los 100 años.

«Una elevada proporción de estas personas dijeron tener proyectos y estar satisfechos con la vida. Hoy en el país existen más de 2 500 personas que han rebasado el siglo de vida», comentó.

Brenes Hernández no dejó de referirse a los retos actuales para la investigación, especialmente en áreas como la biología del envejecimiento, el estrés oxidativo, los marcadores, el estudio de las demencias, la rehabilitación cognitiva y la fragilidad. «La fortaleza está en que el centro cuenta con profesionales de alto nivel científico y tiene entre sus proyecciones continuar elevando el nivel de su colectivo de trabajo», subrayó.

En tanto, la sociedad, tiene otros retos de no menos envergadura, como buscar y propiciar entornos amigables para nuestros mayores, explicó también la entrevistada.

El índice de envejecimiento poblacional en Cuba asciende a un 19,8 % de la población con 60 años y más, cifra que se augura llegará a un 30 % en el 2030. Pronto seremos una de las naciones más envejecidas en el planeta.

La esperanza de vida al nacer es de 78,45 años para ambos sexos, 80 años para las mujeres y 76 años para los hombres; pero la esperanza de vida de toda persona que hoy arriba a las seis décadas es de 22 años más, y de casi nueve años para los que arriban a los 80, señalaba recientemente el doctor Alberto Fernández Seco, jefe del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental del Ministerio de Salud Pública, en el Coloquio Internacional El derecho de las personas mayores en el mundo.

Actualmente, sostenía, en el país existen 121 adultos mayores por cada 100 niños, números que dejan de ser estadísticas y toman rostro ante un proceso acelerado y palpable: Cuba envejece. La buena noticia es que hay instituciones como el Cited que, 25 años después de creada, siguen desentrañando la madeja de los años, para que la vida tenga casi el mismo entusiasmo del primer día.
Fecha:
Martes, 9 de mayo del 2017
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