Tecnología 5G: ¿Evolución o involución de la ‘humanidad’?

Sábado, 25 de enero del 2020 / Fuente: CubAhora / Autor: Milagros Pichardo Pérez

Tecnología 5G

Las noticias con respecto a la tecnología 5G han acaparado titulares en cientos de medios de comunicación tanto por sus beneficios y contrariedades como por los conflictos entre los países que pretenden el control y dominio de este avance tecnológico, que sin dudas marcará un antes y un después en la historia de la humanidad.

En estos momentos, la conexión inalámbrica de Quinta Generación es una realidad. Si bien aún es una tecnología no masificada, es cuestión de tiempo, para que su uso sea masivo y que más tarde o temprano llegue también a nuestro país.

De hecho, naciones desarrolladas iniciaron el despliegue de esta tecnología en el año en curso 2020 y la cobertura deberá ser total en el 2035.

Se proyecta que la 5G permitirá el pleno desarrollo del Internet de las cosas, la conducción autónoma, la impresión 3D, la industria 4.0, la telemedicina, el uso masivo del Big Data, la robótica avanzada o la realidad virtual, entre otras realidades de la economía digital.

Con esta nueva tecnología llegarán los autos que se conducen solos, la realidad virtual, las ciudades inteligentes, promete abrir la puerta a nuevos procedimientos quirúrgicos y a una comunicación instantánea para los servicios de emergencia y socorro.

Con una conexión de internet que será 40 veces más rápida, permitiendo procesar un mayor volumen de datos en menos tiempo, las redes 5G se convierten en un imperativo geoestratégico, sobre todo en un momento en el que los datos y la información significan poder y dinero.

Lo que pudiese parecer un mero acontecimiento tecnológico ha provocado varios conflictos en la esfera internacional y política. Lo que está en juego no es solo una correcta utilización de las enormes oportunidades que brinda esta tecnología, sino también el enfrentamiento geopolítico entre potencias por la supremacía tecnológica.

Estados Unidos, en su lucha constante por mantener su status de superpotencia, ha instaurado una guerra comercial contra China, quien lleva la delantera en el desarrollo de la 5G, aplicando sanciones contra la empresa de telecomunicaciones Huawei y otras entidades chinas y, como es lógico, el país asiático no se ha quedado de brazos cruzados ante esas provocaciones. Y la Unión Europea ya pone todos sus empeños para que el viejo continente no pierda la carrera en la nueva economía digital.

Conclusión, tal parece que una nueva guerra fría tecnológica está configurando bloques mundiales alrededor de los sistemas de telecomunicaciones, en un capítulo más de la disputa por la creación y uso de la tecnología, como fuente de crecimiento económico y seguridad militar.

La 5G cambiará las reglas del juego llevándonos a una nueva sociedad en red, que marcará un hito en la evolución de la humanidad, pero calará aún más hondo contra ese sentimiento que hemos llamado ‘humanidad’. Porque sí, mantendrá muy bien interconectadas máquinas, celulares y servidores, sin embrago, deberíamos preguntarnos desde ya si sucederá así con las personas.

Tristemente, teniendo en cuenta cómo se desarrolla la sociedad actual, es fácil pensar en una respuesta que, aunque suene apocalíptica o a ciencia ficción, determinará simplemente el distanciamiento aún más entre seres humanos, el desarrollo fundamentalmente de la industria bélica y el inevitable daño al medio ambiente.

De hecho, muchos autores prevén que el mayor uso de las redes y el aumento en las descargas ocasionarán un aumento de las emisiones contaminantes. Según los expertos, las nuevas tecnologías necesitan entre el 5 % y el 9 % del consumo mundial de electricidad, lo que eleva al 2 % su participación en la contaminación mundial, similar al generado por el transporte aéreo.

Eso sin hablar de la contaminación electromagnética, puesto que se tendrán que instalar miles —o quizás millones— de torres en miniatura para celular en cada rincón de la ciudad, la casa y la habitación.

La implementación de esta tecnología también conllevará a una degradación de los sistemas de predicción meteorológica que según los expertos podrían perder exactitud en un 30 % menos.

Según han alertado, muchos de los satélites que apuntan a La Tierra para monitorizar la concentración de vapor de agua en la atmósfera —claves para medir el tiempo— se verían afectados por las interferencias de los dispositivos que operen con 5G.

En fin, como cada nuevo avance, siempre provocará votos a favor y en contra, ventajas y perjuicios, queda en mano de los humanos darle el mejor uso y no hacer de ello un arma de autodestrucción.



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