Pasar lo mejor posible los molestos resfriados

Miércoles, 27 de noviembre del 2019 / Fuente: Radio Rebelde / Autor: Teresa Valenzuela García

Persona con gripe

Cada día resulta más provechoso conocer más sobre los resfriados y catarros comunes, molestos y frecuentes en estas épocas del año, que inhabilitan por los malestares que ocasionan las labores cotidianas realizadas en el hogar y los centros de trabajo.

Según pasan los años y las personas tienen más edad, se debe de ser más cuidadoso con esas afectaciones que ponen en riesgo la salud; nadie está excepto de adquirir los virus y resfriados, pero si de tomar precauciones para no contraer más infecciones respiratorias de las necesarias, reducir la intensidad de las molestias y la aparición de posibles complicaciones.

Varios factores influyen a la hora de contraer o no una infección respiratoria. En primer lugar, es necesario entrar en contacto con el virus de la gripe o con alguno de los doscientos rinovirus conocidos, en el caso del resfriado.

Estos virus afectan a la nariz y la garganta y llegan a menudo a la tráquea y a los bronquios, lo que ocasiona dolor, mucosidad, estornudos, lagrimeo, tos seca y fiebre. La gripe, además, puede provocar dolor en las articulaciones, los músculos y la cabeza, con náuseas y vómitos.

Por otra parte, el estado del sistema inmunitario y de las mucosas impide o facilita que los virus se multipliquen.

También son importantes las condiciones ambientales. Hasta hace poco no se determinó científicamente que el frío ayuda a resfriarse.Alumnos de medicina de la Universidad de Cardiff (Escocia) introdujeron sus pies en agua fresca durante un rato cada día para comprobar si enfermaban más que sus compañeros con los pies calientes-según un sitio web-.

El resultado fue que sí, que el frío resfría, seguramente porque provoca un descenso momentáneo de las defensas.

La vía más frecuente de contagio son los virus que son exhalados al aire tras ser expulsados por los enfermos al toser y al estornudar, y que puede ser inhalado por alguien que encuentre cerca.

También es fácil contagiarse por contacto directo de las manos. Como las gotas se posan en pomos, pasamanos, mesas, sillas, toallas, dinero, teléfonos, teclados, el sistema más eficaz de evitar la transmisión de virus es lavarse frecuentemente las manos y mantenerlas alejadas de nariz, ojos y boca.

Controlar la humedad y la temperatura de los espacios cerrados. Al disminuir la humedad en el aire se favorece que las mucosas de las vías respiratorias superiores se resequen, lo que las convierte en un entorno óptimo para la multiplicación de los virus. Para evitarlo el grado de humedad ha de oscilar entre el 40 y el 60 por ciento.

En los ambientes interiores es muy útil evaporar aceites senciales de eucalipto, tomillo y menta porque poseen propiedades antisépticas. Existen aparatos vaporizadores, pero se pueden poner dos o tres gotas del aceite esencial puro en una taza con agua recién hervida.

Una dieta equilibrada, que proporcione ciertos nutrientes esenciales, es el otro gran pilar de la prevención. Los nutrientes que no pueden faltar son:vitamina C. Es necesario ingerir diariamente un mínimo de 60 miligramos, dosis que se obtiene, por ejemplo, de una naranja, un mango, un pimiento rojo crudo, tres mandarinas o media guayaba.

La vitamina A contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario y protege las mucosas, dificultando la multiplicación de los virus en ellas. En forma de provitamina abunda en la zanahoria, la calabaza, el boniato, el albaricoque, las distintas coles y la espinaca.

El zinc ejerce una actividad antivírica directa. Para garantizarse los 15 miligramos necesarios se puede comer diariamente un puñado de semillas de calabaza o pan integral.

También se encuentra en los frutos secos, las legumbres y el arroz integral. El ajo y la cebolla crudos tienen efectos antivíricos y no deben faltar en los menús de otoño e invierno. Se recomienda tomar uno o dos dientes crudos de ajo al día.

Los lactobacilos y bifidobacterias, presentes en el yogur, ejercen un efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario a través de la flora intestinal. Otros alimentos que potencian el sistema inmunitario son el jengibre y la pimienta de Cayena.

Si pese a todas las precauciones se acaba contrayendo un resfriado o una gripe, aún se pueden tomar medidas. Lo cierto es que lo único que realmente la cura es el transcurso del tiempo, pero también algunos remedios pueden favorecer el proceso y reducir las molestias.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de medicinas recetadas son analgésicos, antiinflamatorios y antipiréticos como la aspirina o el paracetamol. Alivian síntomas y molestias pero no ayudan en la lucha contra los virus.

Es importante beber mucho líquido durante el resfriado, porque un cuerpo deshidratado es más vulnerable a los virus. Además de agua e infusiones se pueden tomar zumos recién hechos y diluidos de limón, naranja o zanahoria, teniendo en cuenta que el cuerpo absorbe mejor los líquidos si se toman a sorbos regulares.

El tratamiento se completa con descanso, comidas ligeras, digestivas y un aumento en el consumo de líquidos que ayuden a rehidratar y descongestionar las vías respiratorias. Puede tomarse agua, agua con miel, té con limón e infusiones de verbena y eucalipto.

Afirman especialistas consultados que un resfriado o una gripe se superan mejor si la actitud es positiva y de confianza en la capacidad de recuperación. Una enfermedad leve siempre es una oportunidad para cuidarse y desconectar de la rutina. A fin de cuentas, cada resfriado es una vacunación y reduce las probabilidades de enfermar en los años siguientes.

Por lo pronto tome algunas medidas para evitar la enfermedad como lavarse las manos con frecuencia; en la medida de lo posible no frecuentar lugares concurridos y en las mañanas frías usar una bufanda que le cubra la garganta, la boca y la nariz.

 

 

 



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