Productos biotecnológicos cubanos contribuyen a mayor eficiencia del sistema de Salud Pública

Lunes, 4 de mayo del 2020 / Fuente: Radio Cadena Agramonte

Centro de Ingeniería Genética y Bieotecnología

La Habana, 4 may.- Las investigaciones clínicas de alto impacto en Cuba constituyen la base de su sistema de Salud, cuyos científicos y capacidades de desarrollo evidencian resultados significativos desde hace años.

Un ejemplo elocuente es que, por la creación de novedosos productos, los colectivos en sus instituciones y otras, considerado un modelo estimulante de funcionamiento de interacción, atesoran nueve medallas de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), por sus aportes en materia de innovación tecnológica.

Expertos en la materia estiman que la experiencia es excepcional para una nación del Tercer Mundo y sometida además a un bloqueo generalizado de Estados Unidos, a pesar de lo cual atribuye importancia primordial a la formación y desarrollo del capital humano, según especialistas de la Oficina Cubana de Propiedad Industrial.

La primera medalla otorgada a Cuba en 1989 correspondió al Instituto Finlay por la vacuna contra el Meningococo (Neisseria Meningitidis) del grupo B; y en 1999 le siguió el PPG, medicamento de múltiples usos del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC).

Solo un año después la obtuvo el Centro de Bioactivos Químicos de la Universidad Central de Las Villas, Marta Abreu, por su Biocida, producto logrado a partir de un derivado de la caña de azúcar.

Dos medallas concedieron en 2002, respectivamente, a los centros de Inmunología molecular (CIM) y al Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA), este último en la actual provincia de Mayabeque.

El primero desarrolló una molécula capaz de mejorar los tratamientos en pacientes con tumores de origen epitelial; y el otro un método para la conservación de la leche cruda sin refrigeración, con el nombre comercial de Stabilak.

En 2006 el premio de la OMPI lo alcanzó el Centro de Estudios de Antígenos Sintéticos, de la Universidad de La Habana, en colaboración con la de Ottawa, por su vacuna contra el Haemophilus Influenzae Tipo B.

Dos lograron en 2007, el CNIC y el CENSA, con sus invenciones del equipo para el diagnóstico rápido microbiológico (DIRAMIC), y el Surfactante pulmonar porcino (SURFACEN).

Otra presea en 2011 recibió el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, por su medicamento Heberprot-P para la atención integral a pacientes con úlcera del pie diabético, que reduce sustancialmente el riesgo de amputación de miembros inferiores.

La última la entregaron en 2015, cuando la ganó la invención titulada Anticuerpos monoclonales antiCD6 para el tratamiento y diagnóstico de la psoriasis, del Centro de Inmunología Molecular.

La Oficina Cubana de la Propiedad Industrial es una institución del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, responsabilizada con el establecimiento del régimen legal, la política, la gestión y la gerencia, así como la prestación de los servicios correspondientes.

En la asamblea anual 2019 del organismo, se anunció la entrada en vigor para Cuba del Protocolo de enmienda del Acuerdo sobre los Aspectos de Propiedad Industrial relacionados con el Comercio (ADPIC), de la Organización Mundial de Comercio.

La enmienda proporciona seguridad jurídica para exportar medicamentos genéricos a precios razonables, a fin de satisfacer las necesidades de los países que carecen de capacidades o están limitados para producir los productos farmacéuticos.

Más de 80 países se han interesado en adquirir el Interferón Alfa 2b Humano Recombinante, obtenido hace años en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, y que ha demostrado su efectividad en la terapia para el enfrentamiento al nuevo coronavirus. (Texto y Foto: ACN)



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