Pequeño gigante de la ciencia cubana

Lunes, 26 de agosto del 2019 / Fuente: Granma / Autor: Miguel Febles Hernández

El inmunógeno Gavac se mantiene como el producto estrella del centro científico camagüeyano

 

No había terminado de construirse aún el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana y ya Fidel estaba pensando en esta provincia para edificar una nueva institución, propósito que no demoró en materializarse gracias a su clara visión sobre el papel de la ciencia en el desarrollo del país».

Testigo excepcional de aquellos acontecimientos, toda una revolución en el quehacer científico-investigativo cubano, el doctor en ciencias Manuel Limonta Vidal asegura que tamaña proeza solo fue posible «por esa virtud que tenía el Comandante en Jefe de transformar personas comunes y corrientes en héroes».

Aunque niega todo protagonismo, el eminente investigador mucho tuvo que ver también, desde sus funciones en aquellos momentos como director del CIGB de La Habana, en la concepción y ejecución del proyecto camagüeyano, inaugurado por el líder histórico de la Revolución Cubana el 25 de julio de 1989.

Ese día, Fidel recorrió las instalaciones y sentó las bases de lo que sería la principal misión del centro: generar productos biotecnológicos de alto valor agregado para aplicarlos en la esfera agropecuaria, a partir de un esquema de ciclo cerrado de investigación, desarrollo, producción y comercialización.

«A tres décadas de creado, el CIGB de Camagüey ha cumplido con creces ese cometido por la especial dedicación, entereza, capacidad e inteligencia de su colectivo», refiere Manuel Limonta, hoy director de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Consejo Internacional para la Ciencia.

ESTILO NOVEDOSO DE ACTUACIÓN

Graduado en 1988 como Licenciado en Física y Matemática en la extinta Unión Soviética, Roberto Basulto Baker llegó al centro con 25 años de edad y ya peina canas tras una intensa vida laboral como investigador, jefe de proyectos e integrante del consejo científico y director durante poco más de una década.

«La especialidad que estudié, recuerda, no era para nada afín con los requerimientos de la institución, por lo que tuve que reorientar mi formación hacia la biología, la biología molecular, la comercialización, la mercadotecnia, los estudios de mercado...».

Uno de los proyectos iniciales en que participó como investigador lo llenó de satisfacción: la obtención de la vacuna recombinante contra la colibacilosis porcina, primera de su tipo para uso veterinario registrada en Cuba en 1994 y que pronto demostró su eficacia en el tratamiento de esa enfermedad infecciosa.

Transcurridos los años entre investigaciones y otras tareas impostergables, incluida la gestión comercializadora en el exterior y en Cuba de los productos del centro, a Basulto lo ocupa ahora un proyecto apasionante: la obtención de un candidato vacunal, hoy en fase de estudios clínicos,  contra el cáncer de próstata.

«La experiencia acumulada, afirma, es fruto, sobre todo, de la cultura de trabajo que Fidel nos inculcó: un estilo de actuación diferente, una manera de enfrentar los problemas, de convivir, de relacionarse, de superarse, de ser cada día mejores, no para sí, sino para los demás y para el país».

PRODUCTOS «ESTRELLAS» Y NUEVOS HORIZONTES

El estricto cumplimiento de los indicadores internacionales de buenas prácticas, la confiabilidad, elevada calidad, seguridad y competencia de los resultados, han llevado al CIGB de Camagüey a convertirse en los últimos años en uno de los primeros sectores exportadores de bienes de la provincia.

La vacuna recombinante para el control de la garrapata en el ganado bovino, Gavac, única de su tipo en el mercado mundial, es el producto estrella de la institución, a partir de los niveles de exportaciones y de la cobertura de la demanda nacional, lo que posibilita la sustitución de importaciones de plaguicidas.

Otro de los productos ya establecidos es el bionematicida ecológico, conocido como Hebernem, muy efectivo en el control de plagas en casas de cultivos protegidos y en plantaciones al aire libre, sin tener que acudir, para enfrentarlos, al uso de sustancias tóxicas para el hombre y el medioambiente.

A ambos preparados se sumó, ya en fase gradual de producción y comercialización, el novedoso producto Porvac, vacuna para combatir la peste porcina clásica (cólera), enfermedad devastadora con frecuentes brotes que ocasionan pérdidas de la masa y merman los rendimientos productivos.

Un éxito similar, aún en diferentes fases de estudios clínicos, se espera igualmente del candidato vacunal terapéutico Heberprovac, contra el cáncer de próstata avanzado, a partir de los satisfactorios resultados en los ensayos de seguridad y en el proceso de evaluación de su eficacia en los seres humanos.

PENDIENTE POSITIVA HACIA EL DESARROLLO

«Considero que el centro está hoy justamente en un punto de viraje, es decir, hay un desarrollo que se traduce en investigaciones, proyectos y productos, pero lo más interesante es que hay un nivel de preparación y de compromiso en el personal que, sin duda, traerá mejores dividendos en el futuro».

Lo reafirma otro de sus fundadores, el doctor en ciencias Rolando Morán Valdivia, toda una institución por su bien ganado prestigio como investigador –su principal motivación– y como ser humano, siempre presto a la colaboración y a la ayuda oportuna, sobre todo a la más joven generación del CIGB de Camagüey.

«Si uno analiza cómo ha ido creciendo en los últimos años la facturación de ingresos por ventas en frontera y por exportaciones, y cómo se ha ido incrementando la complejidad de los proyectos de investigación, comenta Morán, es fácil darse cuenta de que estamos en una pendiente positiva de desarrollo».

Al pasar revista a los 30 años transcurridos, le viene a la mente un momento trascendental: cuando en 1992, en medio de carencias y vicisitudes de todo tipo para el pueblo, se decidió construir una comunidad científica para que los trabajadores del centro tuvieran una vivienda y pudieran dedicarse a sus funciones.

«Entonces, ratifica, uno siente que sí, que en este tiempo ha disfrutado de pertenecer a un sitio como este, que tiene la impronta y el estilo de Fidel. Aquí ha transcurrido prácticamente nuestra vida laboral y lo importante es que lo hemos hecho con tremendo placer y lo seguiremos haciendo



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