Cuba: también destino prohibido en el campo científico

Viernes, 8 de noviembre del 2019 / Fuente: CubaSi / Autor: Alina M. Lotti

Científicos cubanosEl Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología se sobrepone a las dificultades causadas por el bloqueo. Busca alternativas y nuevos caminos, pero no detiene proyectos e investigaciones.

Con la misión de producir medicamentos novedosos para la salud humana, animal y vegetal, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) constituye un fuerte soporte científico, investigativo y productivo para la Salud Pública cubana, dimensiones que se ven afectadas cada vez más a causa del bloqueo que ha impuesto el gobierno norteamericano al país.

Ante esa gran injusticia, que cataloga de «criminal», la doctora Marta Ayala Ávila, vicedirectora general del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB)*, miembro, además, del Buró Político del Partido, ofrece una respuesta categórica: «Como buenos cubanos, esta política agresiva no nos detiene, sino nos hace ser más creativos, organizados, y mantener muy activo el sistema de vigilancia empresarial y tecnológico. Por cada puerta que se cierra, siempre encontramos una alternativa».
 

Doctora Marta Ayala Ávila, vicedirectora general del ICGB.      Foto: René Pérez Massola

¡Y eso ha sido así durante años! Si no, cómo explicar que, pese a todos los obstáculos puestos en práctica por las diversas administraciones estadounidenses, el CIGB haya logrado, en sus más de tres décadas de existencia, comercializar alrededor de 14 productos en más de 40 naciones, y desarrollar medicamentos únicos en el mundo, como es el caso del Heberprot-P, para el tratamiento del pie diabético.


El Heberprot-P es el único medicamento que existe en el mundo para el tratamiento del pie diabético, al cual está impedida de acceder la población norteamericana por causa del bloqueo.


En el área de la salud pública, por ejemplo, el centro tiene en la actualidad 50 proyectos de investigación, los cuales abarcan enfermedades como las cardiovasculares, las cerebrovasculares y el cáncer.

De igual manera, trabaja en aproximaciones terapéuticas para la hepatitis B crónica, un problema de salud en el mundo, no así en nuestro país, pues ya aquí está registrada la vacuna cubana HeberNasvac® .

Esta política agresiva se manifiesta también en la colaboración internacional, lo que impide establecer contactos con los institutos de salud en los Estados Unidos. «Aunque pueda existir la intención entre científicos, realmente no son accesibles los fondos para las investigaciones.

«Con la administración Trump han disminuido los intercambios académicos. Por ejemplo, nosotros realizamos cada año cuatro o cinco simposios internacionales relacionados con las principales temáticas que trabajamos. En determinados momentos, contamos con una amplia participación de estadounidenses, lo cual ahora ha disminuido, pues ha aumentado la percepción de riesgo de venir a Cuba a partir de todas las campañas y restricciones.

«Eso limita la colaboración científica. De hecho, cuando ellos vienen y ven lo encauzadas que están nuestras líneas de investigación y desarrollo de productos hacia las enfermedades crónicas no transmisibles (como las cardiovasculares, las cerebrovasculares y el cáncer), comprenden que tenemos puntos de contacto para ambos sectores científicos».

En el área de las investigaciones agropecuarias (una prioridad, por lo que representan para la producción de alimentos), la doctora Ayala manifestó que el CIGB ha desarrollado un nuevo candidato vacunal contra las garrapatas, un problema que también afronta el sector agropecuario estadounidense.  

«El producto formó parte de un estudio que financió la Fundación Bill y Melinda Gates. Participaron seis grupos de diferentes países y el candidato vacunal cubano fue el que alcanzó mejores resultados (nosotros no participamos en esa evaluación), en términos de reducción del conteo de este parásito en los animales.

«Ello se conoció en un evento científico donde el jefe global del proyecto señaló que, por razones políticas, no podían seguir la investigación con nuestro candidato vacunal, lo cual es una muestra palpable de cómo nos afecta dicha política agresiva e injerencista.

«Tenemos claro que tal situación no detendrá este estudio ni otros, ni el intercambio que podamos sostener con determinados actores en otras partes del mundo. Pero no es justo que un país que tiene un desarrollo en el campo de la biotecnología y la industria farmacéutica, por razones políticas y arbitrarias —como lo es el bloqueo—, tenga afectaciones en un sector que está dirigido a mejorar la salud del pueblo».

*Se fundó en julio de 1986 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Pertenece al sistema empresarial de la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) BioCubaFarma.



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