Innovación y encadenamiento científico para alargar durabilidad de materiales de construcción

Sábado, 3 de abril del 2021 / Fuente: Granma

Complejo Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología CIGB - Mariel
La corrosión atmosférica constituye el factor que más contribuye al deterioro de las edificaciones expuestas a la influencia del agresivo ambiente costero en el mundo, y Cuba no es una excepción.

Baste observar, por ejemplo, la cantidad de inmuebles cercanos al litoral habanero que presentan un notable quebranto de sus estructuras, sobre todo los carentes de alguna protección eficaz capaz de mitigar el avance de tal desgaste.

Ante el reto que ello representa  para el sector de la construcción, especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae) y otras entidades,  emprendieron un estudio, como ejemplo de encadenamiento científico, dirigido a evaluar el comportamiento y las formas de alargar la calidad y durabilidad de los materiales de construcción, sometidos a tan desfavorable entorno.

Los doctores Juan José Howland Albear, del Centro de Estudios de la Construcción y Arquitectura Tropical de la Facultad de Ingeniería Civil, y Rigoberto Marrero Águila, de la Facultad de Ingeniería Química, pertenecientes a la Universidad Tecnológica de La Habana, junto a los doctores Abel Castañeda Valdés y Cecilia Valdés Clemente, del Laboratorio de Protección de Materiales de la Dirección de Investigación, Desarrollo e Innovación del CNIC, autores principales del trabajo investigativo, aseguraron a Granma que en una etapa inicial consultaron la caracterización de la corrosión atmosférica en el país, estudio que posibilitó en su momento confeccionar la primera y segunda versiones del mapa referido a dicha temática obtenido en Cuba.

Según plantearon los científicos, la aplicación de tecnologías de avanzada posibilitó determinar el impacto de ese factor en zonas próximas al mar sobre las estructuras de hormigón armado y las de patrimonio de piedra caliza como material pétreo, el acero al carbono, acero galvanizado zinc, cobre y aluminio.

Fue posible identificar, asimismo, la agresividad corrosiva de la atmósfera en dos sitios de vital importancia estratégica para la nación: el área destinada al desarrollo eólico en Gibara, en el norte de Holguín, y en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM).

De acuerdo con lo expresado por el doctor Abel Castañeda Valdés, una parte significativa de las zonas costeras cubanas suele disponer de condiciones naturales favorables, que propician la construcción de parques eólicos.

Para el caso particular del parque eólico de Gibara, las categorías de agresividad corrosiva de la atmósfera se clasificaron como elevada  (c-4 para el acero galvanizado y el aluminio), muy elevada (c-5 para el acero al carbono) llegando al rango de extrema (c-x para el cobre y sus aleaciones).

Llama la atención que en el interior de los equipos aerogeneradores tal indicador también resultó muy elevado (IC-5) para el acero al carbono y galvanizado. Todo lo expuesto permitió a los especialistas tomar en cuenta especificaciones de diseño y adecuada selección de los materiales metálicos, los métodos y sistemas de protección de recubrimientos, que se pretenden utilizar en las construcciones de nuevos parques eólicos.

Si se aplica lo enunciado, solo después de  25 años de explotación habría que acometer trabajos de mantenimiento en esas instalaciones, precisó Castañeda Valdés.

En el caso particular de la ZEDM y de otros puertos, resaltó el especialista del CNIC, la cercanía del mar favorece, igualmente, la presencia de concentraciones elevadas de contaminantes atmosféricos en el aerosol marino, que al depositarse en las estructuras dañan el hormigón armado, el aluminio lacado empleado en la carpintería de puertas y ventanas, la piedra caliza y el zinc.

Acreedora del  Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba en su más reciente entrega, las conclusiones de la investigación propiciaron el establecimiento de mejoras en la protección anticorrosiva de esos elementos.

También tributaron la publicación de 32 artículos científicos en revistas internacionales reconocidas, de ellos 13 en las de la Web of Science, junto a la edición de tres libros, la defensa de cuatro tesis de maestría y dos de doctorados, además de 27 avales, que confirman la introducción y aplicación de los resultados por parte de las entidades correspondientes del Ministerio de la Construcción.

CAMBIANDO LAS REGLAS

Uno de los aportes significativos del estudio radicó en demostrar que una relación adecuada de agua/cemento puede extender el buen estado técnico del hormigón armado más allá de los 50 años, independientemente de la prevalencia de condiciones ambientales muy corrosivas.

Ello condujo a desarrollar una innovación consistente en una tecnología de dosificación basada en una proporción agua/cemento diferente a las implementadas anteriormente en el país.

También se cambió la normativa aplicada en la fabricación e importación de los perfiles de aluminio lacados, luego de definir los valores de espesor requeridos para evitar el deterioro acelerado de dicho material bajo condiciones extremas de corrosión atmosférica.

Sobre el tema, el doctor Rigoberto Marrero Águila, aseveró que el procedimiento quedó recogido en un Reglamento Técnico del Ministerio de la Construcción, de obligatorio cumplimiento para productores e importadores del mencionado material.

Las mejoras introducidas en el proceso de obtención de los perfiles de aluminio lacados y las modificaciones incluidas en su espesor, pueden duplicar el tiempo de durabilidad por encima de lo previsto, con apreciables ahorros en divisas y menores afectaciones al medioambiente, puntualizó.

«A partir de los nuevos conocimientos tributados por el estudio, en el que participaron, de igual modo, expertos del Centro de Investigación en Corrosión de la Universidad Autónoma de Campeche, México, la Universidad de Manabí (Ecuador) y el Centro de Tecnología y Calidad Industrial del Ministerio de Industrias, se sientan las bases para que los procesos de inversión, construcción, restauración y reparación de estructuras y edificaciones con fines diversos, puedan ejecutarse  bajo estrictos criterios de calidad y prolongada vida útil, cuestión de suma importancia en el contexto económico y social del país», añadió el doctor Abel Castañeda.



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