Laura Martínez de Carvajal: primer nombre de mujer en la Medicina de Cuba

Miércoles, 15 de julio del 2020 / Fuente: 5 de septiembre

Laura Martínez de Carvajal

Miles de mujeres inscriben hoy su nombre en la amplia nómina de médicos existentes en Cuba. Sin embargo, no fueron pocos los escollos y prejuicios que debió sortear Laura Martínez de Carvajal y del Camino, antes de lograr imprimir el suyo en la lista de los escasos galenos que se contaban en la Isla. Lo hizo el 15 de julio de 1889.

Solo dos décadas antes, el 27 de agosto de 1869, había nacido en La Habana la niña que con el tiempo se convertiría en una figura sobresaliente dentro de las ciencias cubanas. Resultó ser muy precoz, una muchacha adelantada a la época que le tocó vivir. A los cuatro años había aprendido a leer y escribir correctamente; y ya a los diez, comenzó los estudios de Bachillerato, coronados con una larga sucesión de notas excelentes.

Al culminar el Bachillerato, Laura matriculó, de manera simultánea, las carreras de Física y Matemática, que concluyó en 1888. También la de Medicina y Cirugía, de la cual se graduó poco antes de cumplir 20 años. Tal acontecimiento la convirtió en la primera cubana graduada de esta especialidad por la Universidad de La Habana.

Debido a los prejuicios sociales que imperaban en Cuba entonces, la dirección de la Universidad prohibió a la joven estudiante practicar la disección de los cadáveres junto con sus condiscípulos —todos del sexo masculino— en el anfiteatro del Hospital de San Felipe y Santiago.

Tamaña disposición la obligaba a concurrir los domingos y días festivos para realizar en solitario la labor práctica, cuando debía ejecutarse entre cuatro personas. No obstante, su persistencia se impuso y así logró estudiar los cadáveres, requisito indispensable para conocer los detalles de la anatomía humana.

A pesar de las incomprensiones de la época, luego de hacer frente a toda suerte de obstáculos, Laura concluyó sus estudios de Medicina en 1889, en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes, un centro asistencial reconocido como de mucho adelanto para aquellos años.

(…)Esa joven de bella y espiritual fisonomía es una mujer superior en el sentido más estricto de la palabra. Fue una admirable dama, la primera que se decidió a matricular como estudiante de Medicina en nuestra Universidad. Allí concluyó su carrera hasta el Doctorado inclusive(…) Estudió porque no pudo dominar su anhelo de saber. Impulsada por la pasióndel estudio rompió con las varias preocupaciones que en las sociedades atrasadas atan a la mujer a la holganza, como se ata la mujer a la noria. Laura Carvajal fue primero a la Cátedra acompañada de su criada; luego pensó, y pensó bien, que podía ir sola y ser respetada de todo el mundo y sola fue y todo el mundo la respetó. Lo que prueba que cuando la mujer quiere hacerse respetar, bástale marchar derechamente y de todo el  mundo es respetada”, de esa manera reseñaba su proceder el cronista Manuel Calvo, del periódico habanero La Discusión, en noviembre de 1890.

De acuerdo con los historiadores, Laura Martínez de Carvajal conoció al joven doctor Lino Enrique López Veitía mientras cursaba los estudios. Con él contrajo matrimonio el 20 de julio de 1889, cinco días después de concluir su carrera. 

Juntos ejercieron la profesión en un consultorio de Oftalmología instalado por ambos en La Habana Vieja. A partir de entonces, Laura se convirtió en la más eficaz colaboradora del doctor López Veitía, y por su destacada labor en la especialidad es considerada pionera de la Oftalmología en Cuba.



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