El “síndrome” Wakefield que ha puesto en peligro la vida de los infantes

Martes, 9 de julio del 2019 / Fuente: CubaSi

Niño enfermo con sarampión

El movimiento antivacunas se ha expandido en el mundo. Muy por el contrario, Cuba muestra total cobertura. El esquema cubano de vacunación infantil, incluye 11 vacunas contra 13 enfermedades.

En 1998 la revista The Lancet publicó un estudio del médico británico Andrew Wakefield donde se aseguraba que la vacuna triple vírica –contra el sarampión, la rubéola y las paperas– causaba autismo.

Fue todo un engaño perpetrado por su autor (inhabilitado años después en su país) para ganar millones con negocios basados en el miedo a las vacunas. El “síndrome” Wakefield provocó el desplome de las tasas de vacunación en Reino Unido y otros países.

Este fue el comienzo del movimiento antivacunas que desde esa fecha a acá ha jugado con la vida de cientos de niños de niños de países desarrollados, sobre todo de Europa y de los Estados Unidos, a causa del resurgimiento del virus del sarampión.

Niño enfermo con sarampión

Se trata de una enfermedad muy contagiosa que puede causar, ceguera, encefalitis, sordera, neumonía y, en embarazadas, abortos, entre otras complicaciones. La infección suele manifestarse a través de fiebre y por síntomas parecidos a los de la gripe. En una primera fase suelen aparecer las manchas de Koplik, unos diminutos puntos blancos que salen en la mucosa oral unos dos o tres días antes de que aparezcan las erupciones cutáneas.

Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han indicado que para frenar la transmisión del virus es necesaria la administración de dos dosis de vacuna porque este virus (transmitido no sólo por contacto directo sino también por toses o estornudos) permanece activo en la superficie infectada al menos dos horas. Niños y ancianos, con sistemas inmunológicos más frágiles, son los más vulnerables.
 

Con uno o dos fallecidos por cada mil niños infectados, constituye una de las principales causas de mortalidad infantil a pesar de existir desde hace décadas una vacuna eficaz.

“No existe un tratamiento antiviral específico para el sarampión, y la vacunación es la única forma de prevenirlo; la mayoría de los casos son en personas no vacunadas. Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud ha pedido a las autoridades sanitarias nacionales europeas que centren sus esfuerzos en garantizar que todos los grupos de la población tengan acceso a las vacunas”, según redacción médica, una página digital.

¡Alerta en Europa!

Europa se ha convertido en un terreno fértil para la proliferación del sarampión. En los dos primeros meses del presente año —según datos de la (OMS)— más de 34 mil personas en esta región contrajeron el virus, una gran mayoría de casos en Ucrania (con más de 25 mil infectados), Rumania y Albania.

El 2016 reportó récord de casos de sarampión. No obstante, en el 2018 la enfermedad causó más de 83 mil infecciones y 74 muertes en el continente.

Francia, Grecia, Italia, Rusia, Georgia, y Serbia, tampoco han escapado de tal padecimiento, y vale mencionar que Italia durante el 2017 registró más de cinco mil casos.  Noticias encontradas en las redes señalan que la “la situación preocupa seriamente a Europa porque no sólo se multiplicaron los casos sino se está hospitalizando a cuatro de cada diez niños afectados.

“El problema tiene un responsable: los movimientos antivacunas. El 89% de todos los casos no estaban vacunados y un 6% más solo había recibido la primera dosis de la vacuna”.

La directora regional de la OMS para Europa, Zsuzsannan Jakab, subrayó las grandes disparidades entre los distintos países del viejo continente a la hora de vacunar a sus ciudadanos ya que “algunos países reportan más de un 95% de cobertura en la vacunación, mientras otros no llegan al 70%”.

Europa está en atención y se ha manifestado contra los movimientos antivacunas, que a fuerza de mitos y mentiras han logrado que enfermedades que estaban erradicadas vuelvan a cobrarse vidas. Rumania y Ucrania han reportado la mayor cantidad de casos en el último período, pero aumentan en Italia, Francia y Gran Bretaña. Este último hizo una alerta por dos brotes en Leeds y Liverpool, con una treintena de casos entre niños y jóvenes no vacunados.

Las autoridades sanitarias británicas han pedido a los ciudadanos que, si sospechan que pueden sufrir el sarampión, se queden en casa y se pongan inmediatamente en contacto con su médico de cabera o llamen al Servicio Nacional de Salud.

Cerca de 170 millones de niños en todo el mundo, incluidos más de 2.5 millones en Estados Unidos y medio millón en Gran Bretaña, se perdieron la primera dosis de la vacuna contra el sarampión durante los últimos ocho años, abriendo la puerta a brotes globales de la enfermedad, según reveló un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) publicado en abril de este año.

A fines de 2018, la OMS estableció como factores determinantes del aumento de un 30% de casos de sarampión a nivel global la complacencia, el aumento de las noticias falsas sobre las vacunas y el colapso o poca eficiencia de algunos sistemas de salud.

Cuba, ejemplo de cobertura total

Para suerte de los cubanos, y a pesar del bloqueo imperialista (recrudecido en los últimos tiempos) el sistema de salud cubano mantiene una vigilancia estricta al respecto.

Orgullo de todos son las altas tasas de cobertura asistencial, lo cual ha propiciado indicadores de salud similares a los de naciones desarrolladas. El país alcanzó al cierre de 2018, la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia, con 4,0 por cada mil nacidos vivos.

Casi desde el propio triunfo de 1959, la Revolución puso en marcha varias campañas. En 1962 se creó el Programa Nacional de Inmunización con el objetivo de prevenir cuatro enfermedades: poliomielitis, difteria, tétanos, tos ferina y una forma clínica de la tuberculosis.

Niño recibiendo una vacuna en Cuba

Hasta esa fecha —según información divulgada por la colega Iris de Armas Padrino, de la Agencia Cubana de Noticias (ACN)— se estimaba que morían cada año unos 500 niños como consecuencia de enfermedades transmisibles como la tos ferina, el sarampión y el tétanos neonatal, entre otras.

“En la actualidad dicho programa es líder en la región, accesible a toda la población y completamente gratuito, con cobertura universal”.

El esquema cubano de vacunación infantil, incluye 11 vacunas contra 13 enfermedades, entre ellas la difteria, el sarampión, la parotiditis, la rubéola, la hepatitis y la tosferina.

La información de la ACN asegura que “se puede catalogar de extraordinario el impacto que ha tenido sobre la morbilidad y la mortalidad de las enfermedades inmunoprevenibles, al lograr en todos estos años la eliminación de cinco enfermedades, dos formas clínicas severas y dos complicaciones graves”.

La frase de que “en Cuba no hay nada más importante que un niño” queda refrendada en este servicio asistencial que protege la vida de los pequeños desde el propio nacimiento.

En el esquema que a continuación mostramos se aprecia la voluntad política del Estado y el quehacer de la Ciencia Cubana por garantizar la salud, de manera particular, de la población infanto-juvenil, lo cual ha convertido al país en referencia para otros de la región y del mundo.

Esquema oficial de vacunación de los niños en Cuba



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