Investigación agropecuaria: asunto prioritario en la cotidianidad de un país

Martes, 14 de julio del 2020 / Fuente: CubAhora

La ciencia y la innovación aplicada a la agricultura es una triada que avanza mucho más rápido si va de la mano del gobierno (Rodolfo Blanco Cue / ACN)

A poco más de cuatro meses de que la COVID-19 fuera declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), algo ha quedado claro: el nuevo coronavirus no es solo un problema sanitario. Lo cierto es que la COVID-19 ha influido en diversas áreas estratégicas y dibuja un panorama mundial fuertemente impactado que amenaza con establecer una crisis económica internacional prolongada.

En medio de este contexto, el gobierno de Cuba crea nuevos planes, innova, intercambia conocimientos y experiencias e intenta contrarrestar con recursos y esfuerzos propios las consecuencias de esta pandemia. Tal es el caso de la producción de alimentos en el país, que en el escenario pandémico exige más que nunca la disminución de importaciones, las garantías para una soberanía alimentaria, así como la retroalimentación y el diálogo constante entre distintos sectores y el gobierno cubano.

CIENCIA, INNOVACIÓN Y AGRICULTURA DE LA MANO DEL GOBIERNO

Sin dudas, la ciencia y la innovación aplicada a la agricultura es una triada que avanza mucho más rápido si va de la mano del gobierno. Es por eso que, el presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel en un intercambio realizado con un grupo de científicos y académicos de instituciones cubanas destinadas a la investigación agropecuaria, enfatizó en la necesidad de dar espacio al intercambio con los productores de las diferentes formas de propiedad y gestión.

“Uno de los potenciales que tenemos en Cuba y que debemos reconocer para avanzar en diferentes frentes es utilizar mejor el conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación, y para ello no basta con tener capacidades humanas, también se requiere crear un sistema de trabajo con un enfoque de políticas públicas que asegure que ese potencial sea eficientemente utilizado”, agregó Díaz-Canel.

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Además, es imprescindible prestar atención a la parte práctica, es decir, los resultados que se obtienen de las investigaciones y tener en cuenta el quehacer de los campesinos, innovadores y extensionistas agrícolas. En este sentido, es fundamental estimular los vínculos entre la academia y la base, entender la importancia de la integración y la innovación para los procesos agrícolas y el apoyo que deben brindar los gobiernos locales para impulsar la producción de alimentos.

De esta manera, y como resultado de la retroalimentación entre el gobierno, los agricultores y la comunidad científica se pueden señalar dos aportes fundamentales: el diseño de políticas y las normas jurídicas para la extensión agraria y los bioproductos.

Infografía: Liz Armas Pedraza/Cubahora

PROGRAMA DE BIOPRODUCTOS A LA MEDIDA

Como consecuencia de la situación económica actual, donde se dificulta la importación de fertilizantes y plaguicidas, el Programa de Bioproductos de Uso Agrícola en Cuba desempeña un rol fundamental. En este sentido, Luis Agustín Gómez Jorrín, director general del Instituto de Suelos explicó en el intercambio con el presidente de la República que “la producción de biofertilizantes y bioestimulantes puede sustituir entre un 25 y un 50% de los fertilizantes minerales; y la aplicación de bioplaguicidas va a poder suplir el 40% de los plaguicidas químicos”.

Es así que en la actualidad existen 39 productos priorizados y hay otros 18 en fase de desarrollo, “lo cual indica que el programa no se ha detenido a pesar de las limitaciones”, añadió Gómez Jorrín. Entre los biofertilizantes están el BIOFER, el AZOFERT, el NITROFIX y el DIMARGON; entre los bioestimulantes el FITOMAS y el BIOBRAS; los bioplaguicidas suman otros 23; además de la importante gama de productos NEREA, derivados de la zeolita.

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No obstante, como también destacó Gómez Jorrín, urge contar con una política para la producción, desarrollo y uso de los bioproductos a nivel nacional; así como proteger con diferentes bioproductos los cultivos priorizados, como parte del manejo sostenible de la nutrición y la protección fitosanitaria.

RETOS Y DESAFÍOS: EL CAMINO POR DELANTE

En Cuba, alcanzar la soberanía alimentaria es una de las prioridades. Es por eso que actualmente en el país se avanza hacia el cumplimiento del Objetivo 2 de la Agenda 2030, donde se plantea la necesidad de “poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”.

Postal: Liz Armas Pedraza/Cubahora

Sin embargo, en un intercambio realizado con un grupo de científicos y académicos de instituciones cubanas destinadas a la investigación agropecuaria, Díaz-Canel, explicó que “estamos lejos aún de lograr la soberanía alimentaria y nutricional que nos hemos estado planteando y eso realmente nos pone en una situación compleja”.

Es por eso que para resolver esta situación y garantizar no solo una cantidad determinada de alimentos, sino también la calidad de los mismos, es necesario incrementar la producción e investigar sobre las tierras cubanas, las mejores semillas para sembrar, lo que se puede hacer con los recursos que se tienen a mano. Todo esto conducirá, por supuesto, a la innovación, el desarrollo tecnológico y la sistematización de resultados.

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“Constituye un problema de soberanía nacional y abarca muchos elementos que se deben interrelacionar como la producción, la distribución, la inocuidad de los alimentos, la comercialización, los precios, la calidad y los hábitos nutricionales, entre muchos otros, que serán tenidos en cuenta en futuros intercambios con esta comunidad científica”, agregó Díaz-Canel.

En este sentido, el Programa de Autoabastecimiento Municipal es una de las estrategias fundamentales en función de la soberanía alimentaria del país que se comenzó a implementar desde el 2016. También se impulsa desde el Ministerio de la Agricultura la siembra de cultivos de diferentes ciclos, el aprovechamiento de las tierras estatales en usufructo, la creación de nuevos organopónicos y huertos intensivos y el Programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar.

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Dicho programa, se basa principalmente en dos objetivos fundamentales: la diversificación de los cultivos para el autoabastecimiento familiar y el uso eficiente de los suelos. Está conformado además por fincas, patios y parcelas, con el fin de enfrentar momentos difíciles como, por ejemplo, los desastres naturales o pandemias.  Esto se debe a que trabaja con tecnologías de fácil recuperación y cultivos de ciclo corto. El productor puede gestionarse todo lo que necesite, de hecho, dentro del organopónico cuentan con un espacio de elaboración de abono orgánico que contribuye también a evitar el uso de químicos.

Infografía: Laydis S. Milanés/Cubahora

Hasta el momento, los principales obstáculos se centran en el insuficiente nivel de explotación de organopónicos y huertos intensivos, la baja actividad de subprogramas fundacionales, como abonos orgánicos y manejo agroecológico de las semillas y problemas en la estructura, funcionamiento y control de la UEB granja urbana. Además, urge hacerle frente a la subdeclaración de la producción y siembras realizadas, desvíos de las producciones a otros destinos no autorizados, e ilegalidades y los delitos asociados con la producción terminada.

Así mismo, según explicó Díaz-Canel, es imprescindible abordar temas como las variedades de semillas; el uso de los suelos y su conservación; los temas climáticos; los recursos hídricos; las tecnologías; los equipamientos y aspectos socio-económicos y organizacionales como la efectividad o eficiencia de las empresas; la autonomía de las cooperativas; los incentivos; la distribución de recursos; la comercialización y los precios.



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