¿Por qué las noches más frías no ocurren siempre en la montaña?

Miércoles, 25 de enero del 2023 / Fuente: Cubadebate / Autor: Elier Pila Fariñas

Es común durante la temporada invernal, cuando se registran noches muy frías, encontrar en los listados de los valores más bajos que nombres como Bainoa, Tapaste, Indio Hatuey o Unión de Reyes nunca se quedan fuera. Localidades que, aunque muchos cubanos no conozcan exactamente su ubicación geográfica, han sido memorizadas como sinónimos de los lugares donde más frío hace en Cuba. También en días (o mejor dicho madrugadas) como esas, muchos se asombran que entre esos “primeros lugares” en las listas de temperaturas más bajas no estén puntos montañosos (aquellos que tienen estaciones meteorológicas con registros), los cuales tienen típicamente temperaturas más bajas que las zonas llanas.

Aunque Cuba no ostenta grandes elevaciones, comparada con otro puntos del continente, posee tres estaciones meteorológicas que se pueden considerar “montañosas”: Topes de Collantes en Sancti Spíritus, con 767 metros de altura sobre el nivel del mar, Pinares de Mayarí en Holguín y Gran Piedra en Santiago de Cuba, con 646 y 1128 metros respectivamente.

Efectivamente, en estos puntos más elevados, las temperaturas medias son más bajas que en el resto de las estaciones meteorológicas del país. Tomando como base el comportamiento de las temperaturas máximas y mínimas, publicado en Anuario Estadístico de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), podemos ver como el valor promedio en estos puntos está por debajo en ambas variables, comparado con lugares “fríos” como Bainoa y Unión de Reyes.

Estación Máxima media Mínima media
Gran Piedra 23.8 16.3
Pinares de Mayarí 27.9 16.3
Topes de Collantes 25.7 18.2
Bainoa 29.8 18.7
Unión de Reyes 30.8 18.7

Este comportamiento está relacionado con la altura a la que se encuentran, ya que la temperatura disminuye según ascendemos en la tropósfera (capa de la atmosfera donde ocurren los procesos meteorológicos), pero ¿por qué esto no ocurre de la misma manera cuando hablamos de noches muy frías?

Estas noches y madrugadas notablemente frías siempre vienen acompañadas de condiciones meteorológicas específicas, que también estamos muy acostumbrados a escuchar: cielo despejado, vientos en calma, irradiación nocturna.

¿Cómo se combinan e intervienen estos elementos en los procesos que permiten que desciendan las temperaturas a sus valores mínimos en la madrugada?

En cualquier lugar, independientemente de su altura, durante la noche la superficie terrestre, que fue calentada durante el día por el Sol, comienza a perder esa energía rápidamente por irradiación, es decir, transmitiéndolo al aire.

Si la noche está nublada, las nubes reducen esa pérdida, pues evitan que ese calor escape, el suelo se enfría de igual forma, pero ese “calor” queda retenido en el aire. En ausencia de nubes se produce un enfriamiento de la capa de aire más cercana a la superficie, ya que el calor escapa hacia las capas más alejadas del suelo. Otro elemento importante para que este enfriamiento sea notable es que el aire esté “estático”, es decir que no se mezcle con otras porciones que tienen diferente temperatura, tanto de los alrededores como encima.

Como una analogía para explicar lo anterior tenemos que, si usted toma un recipiente con hielo, este va a derretirse, pero mucho más lento que si lo coloca delante de un ventilador. El recipiente va a enfriar una porción del aire relativamente más caliente a su alrededor, llevando su temperatura a un valor inferior, que podrá percibir si le acerca la mano sin llegar a tocarlo. El ventilador va constantemente a remover ese aire e impedir que se enfríe, mezclándolo con el ambiente y por tanto la temperatura alrededor del recipiente será mayor, es decir no disminuirá tanto.

Ese efecto “ventilador” en la atmósfera lo producen los vientos, que favorecen el mezclamiento de esa capa más fría muy cercana al suelo con el aire de los alrededores, haciendo que el enfriamiento sea menor. De ahí que las noches con vientos en calma, sea la combinación perfecta con la poca nubosidad, para una noche muy fría, bajo la influencia de una masa de aire con temperaturas bajas.

Pero… ¿Este proceso también no ocurre en las zonas montañosas? Sí, pero con sus diferencias. El proceso de enfriamiento por irradiación tiene sus modificaciones: a esa altura, por el alto contenido de humedad, es más difícil que se presente el cielo despejado, porque incluso sin la presencia de nubes, la probabilidad de formación de niebla es muy alta. Además, cuando se trata de nubes bajas, usted en vez de “tener la nube a cientos de metros encima”, está “dentro de ella”, es decir directamente sobre el suelo.

En cuanto al viento, en la montaña es menos probable que el mismo permanezca en calma por un periodo largo; lo suficiente, para que esa capa cercana al suelo sea enfriada por la superficie y no se mezcle.

¿Qué tiene que ocurrir entonces para que haya una noche muy fría en la montaña? En primer lugar, evidentemente la influencia de una masa de aire extremadamente fría. Por ejemplo, la madrugada del 11 de enero de 2010, cuando la estación de Gran Piedra registró el record actual de temperatura mínima de 3.2 ºC, fue bajo los efectos de una masa de aire polar, con vientos del norte. Tanto así que luego de valores muy bajos,  que estuvieron por debajo de  10 ºC en 18 estaciones (26 % del total), la temperatura máxima ese día en Casa Blanca (La Habana) fue de solo 15.7 ºC.

Curiosamente esa noche y madrugada, cuando se registraron los valores más bajos, detrás de Gran Piedra, fueron de 4.8 ºC en Aguada de Pasajeros y 4.9 ºC en Colón. Sin embargo,  las temperaturas ni en Bainoa ni en Tapaste, bajaron los 10 ºC, a causa de los nublados y los vientos.



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