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DEFENSA CIVIL

 
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La Ciencia y la Tecnología en Cuba: una vía imprescindible en el desarrollo socioeconómico del país y sustento del perfeccionamiento del Sistema de Medidas de Defensa Civil.

 

Cuando el Comandante en Jefe, en fecha tan temprana después del triunfo de la Revolución Cubana, el 15 de Enero de 1960 planteara: "el futuro de nuestra Patria, tiene que ser, necesariamente un futuro de hombres de ciencia", esbozaba una política que se transformaría en uno de los resultados más importantes alcanzados en los años de la gesta revolucionaria, que es el desarrollo profesional y científico de nuestro pueblo.

Es conocido que la actividad científica en nuestro país antes de 1959 era muy limitada, aunque debemos enorgullecernos de haber contado con figuras como Félix Varela, Tomás Romay, Poey, Finlay, Heredia, Saco, Albear y otros, quienes incursionaron en el mundo del pensamiento científico en variadas ramas, que en conjunto con la creación de la Universidad de La Habana, la fundación de la Sociedad Económica de Amigos del País y el surgimiento de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, entre los elementos mas significativos, marcan el comienzo de una tradición científica en nuestro país, cuyo ejemplo más importante desde el punto de vista de descubrimiento científico, lo marca la identificación de la transmisión de la fiebre amarrilla por Carlos J. Finlay.

Lamentablemente la actividad científica cubana estuvo lejos de poder desarrollarse en las condiciones de la colonia y fue débil y disperso en el periodo de la neocolonia, como era de esperar en un país con más de un millón de analfabetos y las graves condiciones en que los niños y jóvenes podían desarrollar sus estudios, cuando ello le era posible, sumado a la escasa preocupación estatal y privada por el desarrollo científico del país.

Personalidades como Juan Tomás Roig, Álvaro Reynoso, Fernando Ortiz, Pedro Kourí y Joaquín Albarrán, entre otros, dieron continuación a la tradición científica cubana, a base a un gran esfuerzo y dedicación y luchando contra la insensibilidad y la absoluta despreocupación por la ciencia de los gobiernos de la época prerrevolucionaria.

Sólo una verdadera Revolución social podía conllevar a una revolución en el campo de la ciencia y la técnica, a partir del carácter esencial de las relaciones entre el desarrollo económico-social y el científico-tecnológico, convirtiendo el desarrollo de la inteligencia, la creatividad y la capacidad de pensamiento de los cubanos, en los recursos más valiosos de la patria.

 

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