Origen y evolución del Caribe y sus biotas

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Los primeros pobladores del Caribe

Manuel Iturralde-Vinent, 2004

        El Mar Caribe tiene una antigüedad de unos 160-180 millones de años.  Antes no existía, y el lugar que ocupa hoy, entre América del Norte y América del Sur, entonces estuvo situado en el interior de Pangea, un supercontinente que existió durante la primera mitad de la Era Mesozoica. Aquella gran masa terrestre comenzó a fracturarse 200 millones de años atrás, y así se formó un estrecho canal acuático, que con el tiempo se fue ensanchando hasta alcanzar sus dimensiones presentes. Los mapas subsiguientes muestran dos momentos de ese proceso. El primer mapa (Jurásico Inferior) muestra el escenario justo antes de formarse el Caribe y el segundo mapa (Jurásico Superior), ilustra la geografía cuando le habitaron los reptiles marinos.  

        Al principio lo que es hoy el Caribe estaba poblado por plantas costeras y acuáticas, así como pequeños invertebrados (ostréidos, pectínidos, braquiópodos y foraminíferos), pero según se ampliaba aquel canal, algunos animales mayores (peces, ammonites y belemnites) comenzaron a popularlo.  Esto ocurrió hace 160 a 150 millones de años.  Ya hace 150 millones de años el Caribe era una amplia extensión marina que servía de comunicación a dos océanos, el Atlántico Norte y el Pacífico.

Aquellos animales venían migrando desde un mar llamado Tethys, ya desaparecido, situado entonces en lo que es hoy Europa y el Océano Indico.  En su movimiento, los reptiles marinos se desplazaban por el Caribe y llegaban a las costas americanas del Océano Pacífico.

        Siguiendo las corrientes marinas que fluían de este a oeste, después de los ammonites y peces, se establecieron en el Caribe los reptiles gigantes que se alimentaban de ellos. De este modo, las costas pantanosas se poblaron de tortugas acuáticas (Caribemys oxfordiensis) y en el mar abierto pululaban los pliosaurios como el gigantesco Peloneustes, los cocodrilos oceánicos como el Geosaurus, los plesiosaurios de cuello largo como el Vinalesaurus caroli, y los nadadores de mayor velocidad como los ictiosaurios de tipo Ophthalmosaurus. En las tierras ribereñas de Laurasia se establecieron una variedad de dinosaurios y reptiles voladores como los pterosaurios con cola (Notosaurus hespericus y Cacibupteryx caribensis).

Todo esto lo sabemos, gracias a sus restos fósiles, que se encuentran en los terrenos que hoy abarcan Inglaterra, Francia, España, el norte de Africa, Cuba, América del Norte (Canadá, Estados Unidos de América y Estados Unidos Mexicanos) y América del Sur (Argentina y Chile).  En Cuba estos fósiles se encuentran en el hermoso paisaje montañoso conocido como Sierra de los Organos, sobre todo en el Valle de Viñales y sus alrededores.

El primero que encontró los restos fósiles de aquellos reptiles fue el versátil naturalista cubano Don Carlos de la Torre y Huerta, allá a comienzos del siglo XIX.  Se dice que fascinado por el hallazgo, mandó un telegrama urgente a sus colegas en La Habana, donde escribió "Encontré en un talud en Viñales, un gran número de fósiles. Embarco mañana por tren para La Habana.  Espérenme en la terminal".  Pero el destino le jugó una mala pasada.  Resulta que el operario de la oficina de correos malentendió la caligrafía de Don Carlos, y corrigió algunos "errores" en su escritura, de modo que el telegrama que llegó a La Habana rezaba así: "Encontré en un ataúd en Viñales, un gran número de fusiles.  Embarco mañana por tren para La Habana. Espérenme en la terminal".  Y así mismo ocurrió.  A su llegada a la estación habanera de ferrocarril encontró a todo un pelotón de las fuerzas armadas listo para recoger el ataúd y proceder con las investigaciones, a fin de esclarecer el extraño hallazgo.

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Las pesquisas para localizar fósiles de reptiles fueron continuadas por el campesino Juan Gallardo, quien durante más de 60 años ha recorrido la sierra, encontrando importantes restos para la ciencia. A la izquierda, foto tomada en el año 1999, junto con el autor. A la derecha, Zulma Gasparini, quien desde 1999 ha impulsado considerablemente el conocimiento de los saurios cubanos. En la foto durante su visita a Cuba el año 2001.

El estudio de aquellos restos fósiles nos ha permitido conocer que los más temibles predadores de aquellos tiempos eran los Peleoneustes y los Geosaurus.  Estos se alimentaban de la carne de los reptiles más pequeños, así como de los abundantes peces que pululaban en aquellas aguas.  También los pterosaurios, Vinalesaurus, y peces se alimentaban unos de otros, sobre todo de las presas fáciles, como eran los juveniles y enfermos. Sin embargo, habían peces que se alimentaban de los ammonites, para cuyo fin sus mandíbulas estaban dotadas de fuertes dientes romos, que les servían para fracturar las conchas de aquellos moluscos.

En las rocas de Viñales generalmente se encuentran los huesos fósiles aislados y fragmentados.  Durante nuestras excavaciones apenas recuperamos vértebras, fragmentos de huesos largos, partes de cráneos; nunca un esqueleto completo.  Sin embargo, en Inglaterra, Francia y Argentina, por ejemplo, es posible encontrar los esqueletos casi completos. Por eso, la identificación de las especies cubanas resulta más difícil, pues apenas disponemos de pequeñas partes del animal, y por ello es necesario estudiarlos en cada detalle. 

Los primeros saurios cubanos fueron estudiados por Ricardo de la Torre, América Ana Cuervo, Alfredo de la Torre y otros estudiosos de la Universidad de La Habana, a mediados del siglo XX.  Todo el material fosilífero existente lo hemos revisado en los últimos 10 años con la participación de otros expertos (los argentinos Zulma Gasparini, Marta Fernández, Marcelo De la Fuente, la francesa Natalie Bardet y el norteamericano Mark Norell). Esto se ha logrado, gracias a una colaboración establecida entre el Museo Nacional de Historia Natural de Cuba, el Museo de Historia Natural de La Plata, el Museo de Historia Natural de Paris, y el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. 

            Los nuevos saurios cubanos identificados hasta el momento son los siguientes:

Reptiles marinos

Pliosauriformes

Peloneustes sp. (Gasparini en estudio)

Crocodyliformes Metriorhynchidae

Geosaurus sp. (Gasparini e Iturralde-Vinent, 2001)

Metriorhynchidae gen. et sp. indtm. (Gasparini e Iturralde-Vinent, 2001)

Ichthyosauria

Ophthalmosaurus sp. (Fernández e Iturralde-Vinent, 2000)

Plesiosauria

Vinialesaurus caroli (Gasparini, Bardet e Iturralde-Vinent, 2002)

Chelonia Pleurodira

Caribemys oxfordiensis (De la Fuente e Iturralde-Vinent, 2001)

Animales Terrestres

En las rocas marinas de Pinar del Río se han encontrado algunos restos fósiles de animales terrestres, que posiblemente habitaron las costas de Laurasia. Entre ellos se encuentran dinosaurios y pterosaurios. 

Dinosaurios (De la Torre, 1949)

Pterosaurios (Gasparini, Fernández y De la Fuente, 2004)

Localidades Paleontológicas


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