Origen y evolución del Caribe y sus biotas

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Origen Y Desarrollo de las Formaciones Coralinas del Caribe

M. Iturralde-Vinent, 2004.

De acuerdo con las observaciones de campo llevadas a cabo en toda la región caribeña, el autor ha llegado a la conclusión de que a mediados del Oligoceno (hace unos 27 a 30 millones de años), surgieron los primeros arrecifes coralinos del Caribe. Estos alcanzaron un desarrollo destacado en el Mioceno, gracias al calentamiento del clima y la corriente del Caribe, que trae abundantes nutrientes desde las costas del continente sudamericano y el Atlántico Central. Durante el Mioceno y parte del Plioceno (23 a 2.5 millones de años atrás), los arrecifes caribeños se enriquecieron con especies procedentes de los océanos Pacífico y Atlántico. Hace unos 2.5 millones de años, a finales del Plioceno, se cerró el istmo de Panamá, y las faunas marinas atlánticas, incluidos los corales, quedaron separadas del Océano Pacífico.

La tendencia general de la evolución tectónica del territorio de Cuba ha sido, durante los últimos 30 millones de años, al ascenso e incremento de su área, y particularmente desde el Mioceno Medio a Superior. Por esto se considera que el factor principal de la formación del relieve de la isla, tanto de las zonas terrestres como marinas, son los movimientos del terreno. Las oscilaciones del nivel del mar sólo han modulado la velocidad con que tiene lugar la ampliación o reducción de las tierras emergidas y la extensión de la plataforma insular (Iturralde-Vinent, 2003)

En los últimos 20-25 mil años, la velocidad promedio de los movimientos verticales del terreno en Cuba osciló entre 1 y 3 mm. por año, mientras que el promedio de elevación del mar fue de unos 4.8 mm. por año (Iturralde-Vinent, 2003). Si tenemos en cuenta que la tasa promedio de crecimiento de los arrecifes se ha estimado en 6 mm. por año, podemos suponer entonces que estos, generalmente, tuvieron la oportunidad de mantenerse próximos a la superficie en las áreas donde prevalecieron los movimientos de descenso del terreno.

La gran cantidad de terrazas emergidas que rodean la isla, de edad Plioceno-Pleistoceno, formadas por antiguos fondos con arrecifes coralinos, sirven de ejemplo para afirmar que los corales han sido muy abundantes en todo este tiempo, y que fueron capaces de irse adaptando a nuevas localidades, según el mar se retiraba y se elevaban los fondos marinos. Imaginemos este escenario. Un grupo de arrecifes está situado en la plataforma insular, pero esta empieza a levantarse. Los arrecifes que van quedando expuestos al aire van muriendo, pero las larvas se van a otros lugares y conquistan zonas más alejadas de las costas, donde se forman nuevos arrecifes. Con el tiempo, estos arrecifes también quedarán expuestos y morirán, pues el fondo marino sigue levantándose, y otras generaciones de corales formarán arrecifes más alejados de la costa. Este proceso se continuará mientras se siguen formando terrazas marinas en las costas.

Sin embargo, en Cuba también hay terrazas sumergidas, las que yacen a 20 y más metros de profundidad. En este caso debió ocurrir el proceso contrario al que describíamos más arriba. Imaginemos el escenario. El fondo del mar, y las costas colindantes donde hay terrazas emergidas, comienzan a descender y se van cubriendo por el mar. Los arrecifes coralinos no pueden crecer a la velocidad que asciende el nivel del mar, de modo que generalmente mueren, y son cubiertos por capas de detritos arrancados por la acción erosiva del mar al avanzar tierra adentro. Con el tiempo las terrazas, otrora emergidas, descienden a distintas profundidades bajo el nivel del mar, pero se forma una nueva planicie costera sumergida, donde los corales pueden desarrollarse. Entonces, las larvas traidas por las corrientes se establecen en estos fondos marinos y surgen nuevos arrecifes coralinos. Tanto en las costas de La Habana y Matanzas, las formaciones coralinas actuales yacen sobre un fondo marino que antes estuvo levantado, y bajo el canto del beril, se observan varios escalones de antiguas terrazas (Iturralde-Vinent, 2003).

Por eso, se puede afirmar que las oscilaciones del nivel del mar, relacionadas con los últimos períodos glaciales, han dejado sus huellas en nuestras costas. De una parte, el descenso del nivel del mar, que alcanzó unos 120 metros hace 20-25 000 años atrás, debe haber exterminado todas las comunidades marinas de la plataforma insular cubana, y con ellas, los corales. Eso significa que los fondos marinos de nuestra plataforma actual se han ido poblando en los últimos 20 000 años, según el nivel del mar ascendía y las aguas cubrían el antiguo paisaje terrestre. Esto se confirma por las perforaciones practicadas en distintas áreas alrededor de Cuba, que han cortado suelos rojos y formas de disolución superficial (carso), por debajo de los lodos marinos y los arrecifes actuales. Asimismo, se sabe que hace unos 10 000 a 8 000 años hubo un rápido ascenso del nivel del mar, que debió hacer retroceder la línea de costa y reestructurar la posición de los arrecifes de corales. Las pruebas de este ascenso se observan en las costas rocosas de Cuba, donde es común encontrar una incisión marina, a unos 2 metros de altura promedio. También, en Puerto Rico, donde algunas perforaciones han encontrado una capa de corales ramosos erosionados por debajo de los corales masivos actuales (Ramírez, W., comunicación personal). Esto quiere decir que los arrecifes actuales se han acomodado a su posición presente apenas en los últimos 8 000 años.
Una discusión sobre la evolución de las comunidades de corales de Cuba, con datos adicionales, está disponible como una presentación en pdf.

Fuente: Iturralde-Vinent, M., 2003. Ensayo sobre la paleogeografía del Cuaternario de Cuba. [CD-ROM]
V Congreso Cubano de Geología y Minería, Memória, Resúmenes y Trabajos, ISBN 959-7117-II-8., 74 p.


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