En esta sección se presentan algunos modelos alternativos del origen y evolución del Caribe, de acuerdo con distintos autores y escuelas. Aunque estos se pueden considerar representativos de la variedad de opiniones y escuelas existentes, de ningún modo abarcan todos los que se han propuesto. Una mayor cobertura del debate actual sobre el alcanze de estos modelos se encuentra en los reportes anuales del proyecto IGCP 433. Para reproducir las figuras de cada uno de estos modelos es necesario hacer referencia a la fuente original correspondiente. Algunos de los modelos están disponibles en Internet y otros se incluyen en esta obra.
MODELOS DEL CARIBE IN SITU
Estos modelos son una variedad de intentos de reconciliar algunos datos de paleomagnetismo que sugieren que la placa del Caribe no se ha desplazado mucho de su lugar de origen, sobre todo desde el punto de vista del cambio de latitud. Como los arcos volcánicos se desarrollaron, según estos modelos, cerca de las plataformas que rodean al Caribe, tienen como problema principal la falta de evidencias de material volcánico mezclado con las secuencias de dichas plataformas. Tampoco se ha localizado material volcánico en los márgenes continentales. El hecho es que deberían existir horizontes de vulcanitas (tobas, tufitas, etc.) entre las secuencias de los márgenes pasivos si los arcos se desarrollaron contiguos a ellas. Otra cuestión importante es la falta de disponibilidad de corteza suficiente para que se consuma en las zonas de subducción y generen el magmatismo de los arcos. También presentan problemas geométricos que se pueden evaluar al analizar los distintos modelos en detalle. Sin embargo, los científicos que proponen esta alternativa tratan de buscar solución a estos problemas, algunos de los cuales también están presentes en los modelos alóctonos.
MODELOS DEL CARIBE ALÓCTONO
Los modelos del origen alóctono de la corteza del Caribe son los más aceptados actualmente. Estos modelos se basan en que el Caribe se formó en dos etapas. Durante la primera etapa tiene lugar la apertura y formación del espacio caribeño a partir de la separación de Laurasia (Norteamérica) y Gondwana (Sudamérica). Primero se forma una corteza "in situ" que se considera "protocaribeña". Durante la segunda etapa la corteza protocaribeña es desplazada, tanto consumida en zonas de subducción, como acresionada y dando lugar a los cinturones plegados que rodean el Caribe. Entonces en el espacio caribeño se emplaza una corteza externa (alóctona), proveniente del Pacífico. Estos modelos no son muy semejantes entre sí, pues tienen una variedad de maneras de resolver las cuestiones que surgen al aplicarlos. Por ejemplo, no existe un acuerdo del momento cuando comenzó el avance de la corteza pacífica dentro del Caribe. Tampoco hay un acuerdo en cómo y por qué se inició este proceso. No hay un acuerdo en la manera que tuvo lugar la interacción entre la nueva corteza y la corteza preexistente, a lo largo de los límites deslizantes (fallas transformantes). No existe un acuerdo en cuanto a si en el frente de avance (frente convergente) de la placa alóctona se desarrolló un "gran arco" volcánico (versión de arco simple), o una variedad de ellos (versión multiarcos). Asimismo, no hay un acuerdo sobre la polaridad de el(los) arco(s) y de su(sus) zona(s) de subducción. Toda esta polémica es simplemente el reflejo de tres problemas: 1. La falta de conocimientos que aún tenemos sobre la geología del Caribe y sus mórgenes. 2. Las propias limitaciones teóricas de la Tectónica de Placas, que es una concepción bastante nueva en pleno proceso de desarrollo, ya que apenas data de los años sesenta. 3. La falta de una comunicación eficiente e intercambio de datos entre los especialistas, pues aunque se han desarrollado algunas iniciativas en este sentido, aún los resultados no son satisfactorios.