Los Eventos en el Límite Cretácico/Terciario
El Choque de la Tierra con un Bólido Cósmico
M. Iturralde-Vinent
ACTUALIZADA MAYO 2009.
Hace 65 millones de años, nuestro planeta entró en una órbita de colisión con un enorme cuerpo extraterrestre, de más de 100 kilómetros de diámetro. El impacto ocurrió en lo que hoy conocemos como península de Yucatán, creando un enorme cráter, que yace a casi un kilómetro de profundidad, denominado “Cráter de Chicxulub”, por el nombre de esa localidad en lengua Maya.Como resultado de este impacto se desencadenaron multitud de eventos ambientales que modificaron para siempre la vida terrestre, pues un gran número de organismos perecieron masivamente, dando lugar a la extinción de muchos linajes (diosaurios, rudistas, glotruncánidos), y la expansión y diversificación de otros (mamíferos, aves, globigerínidos).
Breve Historia del Descubrimiento
Las investigaciones que condujeron al descubrimiento de estos hechos comenzaron de manera independiente. Por una parte, los paleontólogos conocían, desde hace muchos años, que al final del Cretácico (hace unos 65 millones de años), tuvo lugar un cambio importante en la composición de la vida terrestre. Este cambio se explicaba a consecuencia de erupciones volcánicas, modificaciones del nivel del mar, irradiaciones cósmicas y epidemias. Sobre esta base se definió el final de la Era Mesozoica y el comienzo de la Era Cenozoica (también llamada Terciaria), coincidente con dicho momento de la historia de la Tierra. Posteriormente, en la década de los años sesenta, los investigadores Luis y Walter Alvarez propusieron que, en aquel momento remoto, había ocurrido el choque de un cuerpo de origen cósmico con nuestro planeta. Para llegar a esta conclusión, se basaron en el hallazgo de una capa de arcilla negra, con un alto contenido de Iridio. Primero la localizaron en un lugar conocido con el nombre de Gubio en Italia, y después, en muchos otros sitios del mundo, siempre marcando el límite entre las rocas de edad Cretácico y las de edad Terciario. Esta explicación se basa en el hecho de que el Iridio es escaso en las rocas terrestres, y relativamente abundante en los meteoritos.
Esta hipótesis de los Alvarez fue muy debatida y puesta en duda por muchos científicos, quienes aducían la inexistencia de un cráter, con las dimensiones y antigüedad apropiadas, para dar cuenta del impacto. Sin embargo, en los años subsiguientes aparecieron muchas más evidencias que favorecieron la hipótesis del impacto. Como resultado de sus estudios en Cuba, A. Pszczólkowski publicó un trabajo en el año 1986, donde señalaba que, en el occidente del país, se encuentran rocas probablemente formadas como resultado de aquel evento.
En medio de este debate se publicó un artículo en la revista Nature, donde se proponía que el impacto había tenido lugar en lo que es hoy la Isla de la Juventud. Esta propuesta fue desvirtuada posteriormente (Iturralde-Vinent, 1992), ya que las rocas que constituyen el substrato de esta isla no se originaron a consecuencia de un impacto. Sin embargo, en la década de los ochenta, el científico Hillebrand encontró el buscado cráter en Yucatán. Desde aquel momento, la mayoría de los investigadores se convencieron de que los Alvarez tenían razón.
En 1997 un grupo de investigadores japoneses y cubanos comenzaron un estudio detallado de las rocas cubanas, con vistas a verificar si en la isla habían huellas del impacto; y si esto resultaba correcto, qué podíamos aprender de las consecuencias de aquel evento para el Caribe. Los resultados de este proyecto, concluido en el año 2002, permitieron establecer que en Cuba existen excelentes ejemplos de las rocas formadas por el impacto, y cómo se manifestaron las consecuencias del choque en el Mar Caribe.
Las Consecuencias Globales del Impacto
Numerosas han sido las investigaciones llevadas a cabo en los últimos 40 años con vistas a determinar las consecuencias del impacto en nuestro planeta. La figura siguiente sintetiza los procesos que se desencadenaron en distintos periodos de tiempo después del impacto.
Según estas investigaciones, el impacto generó un golpe de aire que se extendió hasta 2 000 kilómetros a la redonda, una bola de fuego que provocó incendios en los bosques, terremotos de categoría 10 y superior, derrumbes de los márgenes continentales, olas de hasta 300 metros de altura, contaminación de las aguas y el aire, y muchos otros problemas ambientales.
El comportamiento del clima fue también singular, pues en pocas décadas ocurrieron importantes modificaciones de la temperatura global, como ilustra la gráfica anterior. Primero un calentamiento súbito, seguido por un largo periodo de frío y una recuperación hacia un clima cálido.
Es obvio que la vida en el planeta se vio extremadamente afectada por esta crisis ambiental; muchos organismos marinos y terrestres murieron, y una gran cantidad de ellos se extinguieron para siempre. Generalmente se menciona a los dinosaurios, pero a la lista habría que añadir los reptiles marinos gigantes, los pterosaurios y los rudistas, entre muchos otros. Sin embargo, sobrevivieron los cocodrilos y tortugas, los mamíferos y aves, y un sin úmero de invertebrados. Estos sobrevivientes se expandieron por todos los rincones del planeta, ocupando los lugares dejados por los desaparecidos, y creando nuevos ecosistemas. Por eso es evidente que, aún de catástrofes tan enormes como aquella, la vida se recupera. No obstante, las pérdidas son irrecuperables.
Cuba y el Lugar del Impacto
Hace 65 millones de años la isla de Cuba no estaba aún formada, y algunas de las rocas que hoy se encuentran en el subsuelo del país constituían el fondo del Mar Caribe, frente a las costas de la Península de Yucatán.
Paleogeografía del final del Cretácico.
En el mapa se ilustran en color verde los sedimentos que se acumularon como resultado del impacto, y las flechas indican los flujos de detritos provenientes de los márgenes continentales. Estos sedimentos, ya convertidos en roca, pueden observarse en Cuba. El sitio del cráter está señalado con un círculo rojo/amarillo.En aquel escenario geográfico se desencadenaron enormes trenes de olas después del impacto. Estos tsunamis fueron provocados por dos factores. De una parte, por los flujos densos de masas desde las laderas del Caribe, y de otra parte, por el movimientos de las agua hacia y desde el cráter. Los derrumbes dieron lugar a potentes acumulaciones de lodo mezclado con grandes fragmentos de rocas en el fondo del mar. Estas capas alcanzan hasta 300 metros de espesor, y se pueden observar en la Sierra del Rosario, y entre Cabañas y la ciudad de Cidra.
Rocas formadas por los derrumbes costeros, como se observan hoy en la Sierra del Rosario.Detalle de la matriz de la brecha de derrumbe, formada por fragmentos angulosos de diversos tamaños. Esta matriz contiene bloques enormes derrumbados de los márgenes del Caribe. Una moneda de 5 centavos sirve de escala.Las grandes olas (tsunamis), lavaron las costas y revolvieron los fondos de aguas poco profundas, arrastrando consigo ingentes cantidades de lodo, que enturbiaron el agua marina. Después aquel fango se decantó hacia el fondo, en el lapso de algunos meses. Las sedimentos así formados, ya convertidos en rocas que alcanzan hasta 500 metros de espesor, también se pueden observar en distintas localidades de la Sierra de los Organos, la Sierra del Rosario (Pinar del Río), y desde Cabañas hasta Cidra (Matanzas).
En las fotos siguientes se muestran algunas evidencias de que en Cuba hay rocas producto del impacto.
Capa arcillosa con alta concentración de Iridio.
Así aparece en Moncada, Pinar del Río. Cuando no está expuesta a la intemperie es negra, de lo contrario se torna carmelita como en este caso.
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Otras evidencias del impacto en Cuba.
Izquierda: Contacto inferior de la capa del Cretácico(K) / Terciario(T) en Moncada. En este lugar esta capa alcanza 2 metros de espesor. Derecha: Cuarzo laminado producido por el efecto de la explosión en el cráter. Este mineral se lamina sólo cuando es sometido a presión instantánea, y se encontró por vez primera en los sitios de ensayo de bombas atómicas. La presencia de cuarzo laminado en Cuba indica que las rocas que los contienen se formaron en el cráter del impacto en Chicxulub. Desde allí llegaron al Caribe como resultado de la explosión. Por eso se les denomina "detrito balístico".Capa denominada "Homogenita" en Peñalver, La Habana.
Esta capa alzanza hasta 500 metros de espesor, y se caracteriza porque su grano se hace más fino de abajo hacia arriba. Se formó a consecuencia de la acumulación, en el fondo del mar, del lodo y los detritos decantados de las aguas turbias, cuando quedaron en calma, después de ocurridos los tsunamis.Por eso se puede decir que, en Cuba, se encuentran las mejores exposiciones de rocas formadas a consecuencia del impacto. En el informe del proyecto y otros materiales asociados se puede profundizar en estos temas. De hecho, las investigaciones cubano-japonesas aportaron nuevos conocimientos sobre los procesos que tuvieron lugar en el mar, justo después del impacto.
Algunas personas se preguntan por qué se invierte tanto esfuerzo y recursos, en investigador los hechos que ocurrieron en un pasado tan remoto. La respuesta es sencilla. Estos mismos eventos pueden tener lugar en el futuro, y sólo conociéndolos bien, podemos prepararnos para enfrentarlos. Por ejemplo, hoy en día muchos astrónomos observan en cielo en busca de cuerpos celestes que pudieran, eventualmente, chocar con la Tierra. Es probable que nuestra generación no tenga que enfrentar el reto de prepararse para sobrevivir un evento así. Pero, si llegara a ocurrir, ya sabemos a qué atenernos.
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