Origen y evolución de Cuba y del Caribe: Sus Paleobiotas

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Algunos Vertebrados Cubanos Extintos del Cuaternario


Perezoso gigante

Perezoso en asfalto

Buho gigante

Halcón extinguido


Perezoso Gigante

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Esqueleto según Oscar Arredondo. Reconstrucción según R.D.E. MacPhee

Megalocnus rodens Leidy. En las islas de las Antillas Mayores habitaron diversas especies de perezosos, desde hace 33±2 millones de años. Todas se extinguieron hace algunos miles de años, quizás poco después de que los primeros hombres llegaran a estas tierras. La mayor de todas las especies conocidas de perezosos antillanos y el mayor de los animales terrestres de las Antillas, era Megalocnus rodens, cuyos restos fueron descubiertos por primera vez en los Baños de Ciego Montero, actual provincia de Cienfuegos. Vivió en Cuba y la Isla de la Juventud.
Era un mamífero que posiblemente se alimentaba de retoños, raíces y ramas frescas de arbustos como sus congéneres arborícolas actuales. Su talla era la de un oso, provisto de una cola gruesa, con una pelambre probablemente densa y amarillenta a carmelitosa. Poseía potentes y largas garras en las cuatro extremidades, y sus falanges estaban deformadas y algo curvadas hacia adentro, lo cual sugiere que su andar fuera esencialmente lento y torpe, como otros miembros de su familia. Dada su talla y cararterísticas del esqueleto, probablemente no se subía a los árboles.
La imagen del esqueleto que se ilustra  se basa en un ejemplar colectado por Don Carlos de la Torre y Huerta a principios del siglo XX, que se expone en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. La reconstrucción del aspecto externo del animal es hipotética, basada en las características de sus congéneres sudamericanos actuales y el estudio de numerosos esqueletos. (Texto: M. Iturralde y S. Díaz)


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Capturado en Brea

Megalocnus sp. En el yacimiento paleontológico en asfalto "Las Breas de San Felipe", se encontraron huesos de la mano de un perezoso grande, conservada en el asfalto. Posiblemente este animal murió al quedar atrapado en el asfalto y ser atacado por algunos depredadores (buhos gigantes, cocodrilos, etc). Otros huesos largos y del cráneo del animal se encuentran en este lugar. Para más información sobre el yacimiento "Las Breas de San Felipe" puede consultarse la publicación al respecto pdf. (Texto y foto: M. Iturralde)


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Búho Gigante

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(Esqueleto según O. Arredondo, Reconstrucción según R.D.E. MacPhee)

Ornimegalonyx oteroi Arredondo. Este búho gigante es el mayor conocido y hasta ahora parece que habitó la isla de Cuba solamente. Se conocen cuatro especies de este género, encontradas en depósitos fosilíferos de unos miles de años de antigüedad. Todas se extinguieron hace algunos miles de años, quizás poco después de que los primeros hombres llegaron a estas tierras. Sus restos fueron descubiertos por primera vez en la Gran Caverna de Pío Domingo, Sumidero, Pinar del Río.
Era un ave del orden Strigiformes, emparentada con los búhos norteamericanos. Se alimentaban de animales más pequeños. Este depredador se considera que tenía poca habilidad para el vuelo, según se infiere del tamaño de las extremidades. Poseía potentes garras para capturar sus presas. Se ha calculado que su altura alcanzó poco más de un metro.
La imagen del esqueleto que se ilustra, es una reconstrucción hipotética elaborada por Oscar Arredondo a partir de los huesos que se han descubierto. La reconstrucción del aspecto externo del animal es también hipotética, basada en las características de los búhos actuales y el estudio de las osamentas encontradas.
(Texto: M. Iturralde y W. Suárez)


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Halcón Extinguido

(Ilustración Pedro López)

Falco kurochkini Suarez y Olson. Hace unos diez mil años Cuba presentaba una avifauna mucho más rica que la que conocemos hoy. Cóndores similares a los que sobreviven en California (América del Norte), inmensos gavilanes, lechuzas, búhos gigantes, grullas que no volaban, y muchas otras aves eran comunes. Recientemente, se dió a conocer otra especie extinta procedente de depósitos cavernarios; en este caso, un halcón con singulares características, al que se le dió el nombre científico de Falco kurochkini. Esta ave posee una osteología atípica dentro del grupo de los verdaderos halcones, tanto vivientes como extintos. Era de talla pequeña, que se ubica entre un Cernícalo (Falco sparverius) y un Halcón de Palomas (Falco columbarius), pero poseía patas mucho más largas, donde los tres elementos principales (fémur, tibiotarso y tarsometatarso) se presentan sumamente alargados, con algunas modificaciones estructurales que apuntan a una gran adaptación para andar por el suelo, algo parecido a sus primas, las carairas. Además este halcón también volaba muy bien, pues presentaba una musculatura propicia para ello, según dejan ver los caracteres osteológicos. (Texto: W. Suárez) font>

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